FP Comercio y Marketing

La crisis sanitaria, un enemigo invisible para el comercio internacional

Gloria María Pérez
Comercio internacional

Hoy día el mundo se encuentra ante una situación de alerta e incertidumbre en varios ámbitos por el llamado Covid-19. Las diferentes administraciones continúan luchando por vencer a un enemigo imparable cuyas repercusiones ya se están transmitiendo al comercio internacional, así como a la economía en general.

Desde que comenzó la emergencia sanitaria a finales de 2019 y se declaró como pandemia por la OMS, este enemigo invisible ha descolocado la agenda de muchas multinacionales que se han visto afectadas, en parte, por su vinculación comercial con China. Entre las entidades que dependen de la producción y mano de obra de este país asiático destacan Apple, Amazon o Playstation.

De hecho, la nueva crisis económica quedó en evidencia tras la suspensión de unos de los eventos tecnológicos más importantes, el Mobile World Congress de Barcelona. Además, de la cancelación de la conferencia anual de Facebook prevista para mayo. Esto supuso un gran dilema para las empresas que debían hacer su balance sobre los riesgos a asumir sin que les pasaran factura.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que cuando se habla de las ventajas de la globalización como la gran conexión entre diferentes países y culturas en referencia al motor de la economía, también hay que comprobar los pros y los contras que están derivando en la crisis económica de 2020. Igualmente, todo aquel profesional como, por ejemplo, el Técnico Superior en Comercio Internacional sabe de la importancia de medir y estudiar los posibles riesgos que se pueden encontrar a la hora de relacionarse económicamente con otros países, aunque en ocasiones estos sean difícil de predecir.

Cómo se refleja la nueva crisis económica en la importación y exportación

La segunda potencia económica del mundo es China, un país fundamental en el comercio internacional que funciona como un juego de engranajes para el suministro de distintas industrias en decenas de países.

Por ello, la paralización de las exportaciones chinas trae como consecuencia una disminución drástica de importación de materias primas. En la recesión económica esto repercute a que las empresas a las que le suministra el país asiático sufran cancelaciones de pedidos, retrasos de entregas e incluso despidos en organizaciones de todos los continentes.

Ante esta nueva crisis económica, ciertas publicaciones como la realizada por el Banco de América indica que el 80% de las multinacionales tienen planes de repatriar su producción. En los últimos tres años, centenares de empresas se han relocalizado en Estados Unidos y parte de la Unión Europea. Además, según los expertos, tener lejos las sedes de industria puede ser factor de inestabilidad y baja rentabilidad. Aun así, en el ámbito de la importación y exportación, al igual que en cualquier otra área, se debe tener cero resistencia al cambio. Esta idea, que se plantea en el Grado Superior de Comercio Internacional a distancia, se centra en que después de décadas de globalización las entidades se tengan que plantear un cambio de estrategia comercial como consecuencia de diferentes motivaciones.

Igualmente, la guerra comercial entre EEUU y China con su continuo aumento de aranceles se ha acrecentado con la crisis sanitaria. Según informes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo (UNCTAD), esta situación se traduce en un encarcelamiento de las importaciones que ha provocado la reducción de un 10% de los intercambios entre ambos países.

Diferencias entre la crisis económica del 2008 y la crisis económica de 2020

La mayoría de los ciudadanos ya han vivido la recesión económica, de hecho es un escenario que se conoce: empresas en crisis, despidos y ayudas financieras del Estado que tardan en llegar. La misma situación de la crisis económica del 2008 se repite ahora, pero con algunas diferencias.

  • El origen: La crisis económica del 2008 fue causada por el factor humano que no supo reaccionar al descontrol del sistema financiero donde los gobiernos tomaron decisiones equivocadas para no colapsar el sistema. Por su parte, la crisis económica de 2020 se ha producido por causas naturales donde las instituciones se han visto obligadas a decretar confinamientos, ocasionando el cierre de numerosos establecimientos y, por tanto, la parálisis de actividades económicas.
  • Las circunstancias: En esta nueva crisis económica las autoridades han llevado a cabo paquetes de medidas y políticas económicas a tiempo para que la sociedad afectada puede volver a la “nueva normalidad” lo antes posible, de hecho, muchas empresas ya están reinventándose. Sin embargo, en la crisis económica de 2008 los recursos tardaron en llegar y los bancos no supieron reaccionar a tiempo, propiciando que las personas perdieran sus ahorros.
  • Velocidad distinta: una de las grandes diferencias entre ambas crisis económicas es la duración. Con la recesión originada en 2008 las empresas han necesitado varios años para recuperarse. En el caso de la crisis de 2020, la incertidumbre del cambio viene dada por el desarrollo de la emergencia sanitaria. Respecto a esto, hay un debate entre los expertos en comercio internacional, ya que algunos creen que la mayoría de las organizaciones cerrarán permanentemente y otros piensan que lo harán de forma definitiva.

¿Qué indica la nueva crisis económica?

Con todos estos motivos y la situación de emergencia sanitaria que actualmente se vive, las empresas empiezan a replantearse una nueva modalidad de producción y a concebir que la expansión al exterior no está enfocada solo en la reducción de costes, sino también en una estrategia de crecimiento en los nuevos mercados y, por tanto, un mayor valor añadido.

Para ello, en el ámbito del comercio internacional, las entidades ahora quieren contar con avances tecnológicos y se plantean llevar a cabo un aumento en la incorporación de robots en la industria con el objetivo de seguir las medidas de seguridad sugeridas por los gobiernos.

Cierto es que la lucha para combatir al enemigo invisible y además lidiar con la crisis económica de 2020 será difícil, pero de manera contundente se puede confirmar que a día de hoy es imposible aislarse de lo que sucede en el mundo y las empresas deberán estar atentas a los cambios en el mercado a fin de adaptarse a las nuevas situaciones.

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