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La Importancia De Formar Deportistas Inteligentes

Emilio Suárez Baena

Si recorremos un fin de semana cualquier complejo en el que deportistas se disputan competiciones deportivas de categoría inferiores vemos un hecho que se repite en la mayoría de las modalidades deportivas de equipo, ya sea fútbol, baloncesto, balonmano, etc. Es frecuente ver a ese niño, de una edad comprendida entre los 6 y 12 años, parado con la pelota esperando a escuchar las indicaciones de su entrenador para llevar a cabo esas acciones. En el momento que escucha lo que tiene que hacer es cuando empieza a ejecutar esos movimientos sin pensar, sólo por el simple hecho de que su entrenador se lo ha mandado.

La importancias de la toma de decisiones

Si el míster dice avanza, el niño progresa con el balón, si, en cambio, le “ordena” que pase o tire, es eso lo que hace sin ver otra posibilidad. Es algo que explicamos en TAFAD. Parece, en vez de un partido de niños, un partido de muñecos teledirigidos que se manejan desde el banquillo.

El entrenador lo hace, principalmente, por dos motivos. El primero para conseguir la victoria. Si les dice en todo momento a sus jugadores lo que tienen que hacer tiene más posibilidades de ganar. Pero también lo hace con el objetivo de ayudar a sus pupilos, dándole la respuesta al problema de “¿qué hacer con el balón? “, eso que tanto preocupa siempre al niño cuando le llega a sus pies o manos la pelota de juego.

Pero, con su buena fe, el entrenador está perjudicando gravemente a sus jugadores. No está desarrollando la creatividad y la toma de decisiones de sus jugadores. No está permitiendo que el niño haga una lectura de las diferentes variables que condicionan la dinámica del juego. No está formando a jóvenes deportistas inteligentes que sepan, por ellos mismos, qué hacer y qué decisión tomar en cada una de las situaciones del partido.

Todo lo contrario, está enseñando a que el niño tan solo tenga que aprender a escuchar y obedecer las directrices del entrenador.

 ¿Qué tenemos que hacer cómo técnicos deportivos?

Pero, ¿cuál es nuestro objetivo como técnicos deportivos? ¿Queremos que nuestros jugadores estén esperando a escuchar nuestra voz para actuar? O, ¿pretendemos que nuestros jugadores sepan resolver por ellos mismos los diferentes “problemas” que se les presentan a lo largo de un partido? Para ello, tendremos que enseñarle a encontrar la respuesta a esos problemas que van surgiendo durante los encuentros.

Desde la asignatura de Deportes de Equipo de TAFAD Almería formamos a los futuros técnicos deportivos siguiendo dos líneas de actuación. Por un lado, que nuestros alumnos de Medac sepan educar en valores a través del deporte cuando sean entrenadores de un equipo deportivo. Que valores como el esfuerzo, el respeto o el compañerismo formen parte de cualquier sesión de entrenamiento que propongan.

 ¿Qué es la educación en valores?

La educación en valores es un concepto amplio y complejo, que exige la implicación tanto de los maestros y la comunidad educativa como, muy especialmente, de los padres y también de la sociedad en general.

Educar en valores significa extender el alcance de la educación de manera que no se limite a la enseñanza y el aprendizaje de materias, habilidades y temarios, planteándose metas relacionados con el ámbito moral y el civismo, con objetivo final de formar ciudadanos responsables.

A través de la educación valores se intenta potenciar y afianzar una cultura y una forma de ser y comportarse basadas en el respeto a los demás, la inclusión y las ideas democráticas y solidarias.

Hoy en día todos esos valores se están perdiendo, sobre todo por la influencia del deporte profesional sobre el niño, es decir, por las actitudes y comportamientos que tienen los deportistas profesionales sobre un terreno de juego. El niño copia e imita todo lo que hacen sus ídolos, son esponjas que absorben rápidamente cada una de las acciones que realiza el Cristiano Ronaldo de turno.  De ahí que sea de vital importancia por parte de los técnicos deportivos de base que conciencien y transmitan todo tipo de valores educativos.

Que nuestros deportistas tengan que pensar y tomar decisiones

Y además, que todas esas sesiones de entrenamiento tengan como objetivo formar jugadores inteligentes con el objetivo de sacar el máximo rendimiento deportivo de los jóvenes deportistas. Que todas las actividades, ejercicios y juegos que planteemos traten de resolver los diferentes problemas que se les van a presentar en un partido.

El entrenador o técnico deportivo tiene que saber orientar y guiar a sus jugadores a que aprendan, de manera autónoma, a pensar y descubrir cuál es la respuesta correcta, y que entiendan, gracias a nuestras propuestas de ejercicios, los aspectos técnicos-tácticos del deporte que estamos trabajando.

Para ello, debemos facilitar ese aprendizaje y adaptarlo a las características del niño. A lo largo de nuestra asignatura vemos cómo plantear y qué progresión seguir en la enseñanza de los deportes de equipo.

Es importante que hagamos ver a nuestros técnicos deportivos que desde el primer momento de la sesión ya podemos plantear actividades para que los jóvenes deportistas tengan que pensar y razonar, y por lo tanto, desarrollar esa inteligencia de la que hemos hablando anteriormente.

Pensando desde el calentamiento

Los entrenadores y técnicos deportivos tenemos que sacar el máximo provecho a nuestras sesiones de clase y entrenamiento. El calentamiento es una parte muy importante dentro de la estructura de una sesión. Además de cubrir el objetivo de preparar física y mentalmente para la actividad posterior es un buen momento para plantear ejercicios y juegos en los que los niños tengan que pensar y tomar decisiones por ellos mismos.

En el siguiente vídeo podemos ver un ejemplo con una propuesta muy sencilla. Consiste en el clásico juego de “tres en raya”, en el por equipos tienen que completar una línea de tres antes que su rival. Para hacerlo más completo y específico a un deporte colectivo, el fútbol, el jugador tiene que realizar previamente unas acciones técnicas individuales, como son el manejo de balón,  la conducción y el pase a un compañero. Además, una vez tomada la decisión de dejar el peto en el mejor sitio tiene que realizar una acción física de un sprint hasta llegar a su compañero.

Éste es tan solo un ejemplo de cómo se podría plantear un ejercicio de calentamiento en el que los  jugadores tienen que realizar toma de decisiones. En una futura entrada veremos qué herramientas podemos utilizar como técnicos deportivos para conseguir nuestros objetivos técnicos y tácticos dentro de la parte principal de la sesión.

Por último, es importante, y así se lo hacemos ver a nuestros alumnos de Medac, que el niño se equivoque y aprenda de sus errores, con el objetivo de seguir trabajando y potenciando esa inteligencia deportiva en jóvenes deportistas.

“A veces se gana, a veces se pierde, pero siempre se aprende”.

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