FP Sanidad

Técnicas de canalización en los cuidados de enfermería para un recién nacido (II)

Miguel Gonzalez Lopez

Como adelantábamos en la primera parte, los accesos venosos deben ser adecuados para este tipo de pacientes. Recordamos que son técnicas de canalización muy complejas que no se recogen como técnicas básicas de enfermería o TCAE a distancia.

Los accesos venosos utilizados en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) que nos falta por relatar son los siguientes:

1.B) CATÉTER VENOSO UMBILICAL:

Tiene las siguientes indicaciones:

- Accesos inmediatos a la administración de líquidos o medicaciones de urgencia.

- Accesos central permanente en neonatos.

- Extracción de muestras sanguíneas.

- Monitorización de la presión venosa central (PVC).

- Exanguinotransfusión.

Técnicas de canalización

MATERIAL NECESARIO

Antes de preparar el campo estéril con todo el material que se empleará para la canalización, el personal de Enfermería deberá colocarse mascarilla y gorro, y preparar todo lo necesario para un lavado de manos quirúrgico: cepillo para lavado quirúrgico, compresa estéril para secar manos, guantes y bata estériles, clorhexidina, suero fisiológico…

Tras esto, se preparará todo el material sobre una mesa en un campo estéril, donde se incluirá:

– Catéter venoso, preferentemente de dos luces (5 Fr, 8Fr)

– Set de catéter (pinzas, tijeras, mosquitos curvos, porta)

– Bisturí

– Llaves de tres pasos

– Seda de tres ceros

– Jeringas

– Aguja para cargar suero

– Cordonete (en su defecto se puede usar una seda del cero)

– Gasas estériles

– Paño estéril con ojo

TÉCNICAS DE CANALIZACIÓN

Enfermería debe cerciorarse de que el neonato se encuentra en decúbito supino y sin pañal. Si es necesario, por excesiva movilidad del niño, se procederá a la sujeción de extremidades mediante ligaduras suaves, para que el movimiento de brazos y piernas no interfiera en el proceso de canalización.

También nos habremos encargado, tal y como se menciona en capítulos anteriores, de medir la distancia hombro-ombligo, necesaria para saber cuánto se habrá de introducir el catéter (distancia dividido entre 2).

El facultativo desinfectará la zona umbilical y periumbilical con clorhexidina y pondrá el paño estéril con ojo, dejando el ombligo expuesto, y creando así un campo estéril alrededor del mismo.

A continuación, se ata el cordonete o seda alrededor de la base del ombligo para minimizar la pérdida de sangre y se corta con el bisturí el exceso de cordón umbilical. Se procede a la identificación de los vasos (recordemos que la vena es más gruesa que las arterias), con el mosquito curvo se estira el cordón de manera que quede vertical y con una pinza se abre y se dilata la vena umbilical. Con la vena de esta manera, se introduce el catéter (sin forzar, para evitar hacer falsas vías) la longitud deseada. Una vez introducido, se fijará mediante un punto de sutura a la piel del cordón para evitar que se salga, y Enfermería conectará una infusión de suero fisiológico de mantenimiento para que el catéter no se obstruya.

En neonatos existe controversia respecto a la heparinización de catéteres y vías,  porque supone un riesgo de coagulopatía.

Para comprobar que el catéter ha quedado central debe hacerse una radiografía. La posición será correcta cuando la punta del catéter se visualice entre 0.5 y 1 cm por encima del diafragma. Si por el contrario el catéter ha ingresado en vena porta, debe ser retirado por riesgo de necrosis hepática, por lo que se procederá a un nuevo intento de canalización.

El catéter también puede quedar “bajo” (a nivel L2- L3), no siendo necesaria su retirada inmediata, se podrá efectuar la infusión de  determinados líquidos si no queda otra alternativa, aunque en ningún caso esta será la situación ideal.

Una vez comprobada la correcta colocación del catéter (si estuviera muy metido se podrá retirar, pero nunca  reintroducir), fijaremos a la piel con esparadrapo y conectaremos el equipo de perfusión pertinente.

COMPLICACIONES EN LAS TÉCNICAS DE CANALIZACIÓN

  • Hemorragia: inmediata, derivada de la manipulación de los vasos, o tardía, durante la retirada del catéter.
  • Infección: la proliferación de microorganismos en la luz del catéter o fuera de ella, puede dar lugar a una infección en el torrente sanguíneo, que puede ir desde una infección localizada en el vaso hasta una sepsis por diseminación de la infección a nivel sistémico.

Los microorganismos pueden ingresar en el catéter a través de productos infundidos contaminados,  por contaminación de los sistemas de infusión y/o llaves de tres pasos, por ausencia o pérdida de la asepsia durante la técnicas de canalización del catéter o por vía hematógena,  es decir, al contaminarse el catéter por microorganismos procedentes de infecciones en otros puntos del organismo.

  • Necrosis hepática: como ya hemos citado anteriormente, puede producirse por la incorrecta introducción del catéter en el sistema porta, de ahí la importancia del control radiológico y la inminente retirada del catéter si esto ocurriera.
  • Embolia o trombosis: es sumamente importante evitar la entrada de aire por el extremo del catéter, así como no intentar retirar coágulos lavando el catéter.

Por todo ello, la permanencia de estos catéteres debe ser de sólo varios días, a no ser que por las condiciones propias del neonato crítico se decida la conveniencia de dejarlos durante más tiempo del establecido por el protocolo hospitalario.

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