FP Sanidad

Eventración: una malla algo frágil

Recientemente un familiar cercano ha tenido que ser operado quirúrgicamente sobre una eventración. Es por ello que ante esta noticia empecé a informarme en base de datos reconocidas y homologadas relacionadas con la mayoría de ciencias de la salud, para aprender sobre este tipo de lesiones.

Las eventraciones más conocidas como hernias abdominales, son producidas cuando  alguna porción del intestino delgado se descuelga o sale, hasta prácticamente alcanzar la zona de la ingle, presentándose en un plano aún más superficial desde la posición anatómica.

[ESTUDIA AUXILIAR DE ENFERMERÍA]

Es por ello que también se conocen como hernias inguinales (eventración)  ya que son palpables e incluso visibles en forma de un gran bulto cerca de esta zona, si bien puede producir algo de temor en la exploración física, no es para nada un problema serio, ya que “la bola” que aparece es simplemente la salida del intestino de su cavidad.

Eventración

La hernia se define como la salida de una víscera de la cavidad que normalmente la contiene, de forma que la hernia abdominal es la salida de vísceras abdominales fuera de la cavidad abdominal, (eventración) y eso se produce por un fracaso en los elementos de contención de la pared abdominal. (García Olmo, D. 2012).

En esta zona las hernias más frecuentes son las que aparecen en los puntos débiles habituales de la anatomía de la cavidad abdominal, y las más habituales se dan en el área inguinal. La pared abdominal tiene una serie de zonas débiles, que se conocen como zonas herniarias, y la más débil es el conducto inguinal, que es donde por ejemplo en el varón salen todos los elementos del cordón que se dirigen a la bolsa testicular.

Quizás este último dato, es lo que más problema pueda crear en este tipo de lesiones, ya que si no se opera con una cierta premura, la víscera saliente seguirá su tendencia de “descuelgue” pudiendo afectar a la bolsa testicular, por ello este tipo de patologías son menos problemáticas en mujeres.

Un dato algo curioso, es que  las hernias inguinales constituyen el 75% de todas las hernias de la pared abdominal. Y el segundo punto más frecuente es el ombligo, porque es otra zona débil por la cicatrización que se produce después del nacimiento, durante el desarrollo, cuando se cae el cordón umbilical, y estas constituyen aproximadamente el 10% de las hernias, así, entre la hernia del área inguinal y la umbilical superan el 85% del total.

Si relacionamos los datos anteriores con los publicados por el sistema sanitario público en el que afirman que la hernia inguinal afecta al 61% de la población española, podemos deducir que es bastante común padecer de esta lesión y que posiblemente se debe su escasa dureza a la realización de ciertas actividades físicas prolongadas en el tiempo.

Y es que también podemos relacionar la incidencia de la hernia inguinal con aspectos geográficos, como se presentan en el siguiente mapa presentado por el IACS (Instituto Aragonés de Salud) en el año 2011.

Este mapa, representado por las comarcas de cada provincia y a su vez cada comunidad, nos muestra el porcentaje de operaciones de hernias inguinales.

Ante tal panorama, podemos aportar un gran aspecto positivo sobre este tipo de eventraciones y es que son fáciles de subsanar, con una operación quirúrgica que dura unos 20 minutos, pudiéndose realizar también con laparoscopia (aunque con menos garantías de éxito). Con ambas opciones la solución es igual, restablecer las vísceras a su cavidad y cerrar está cosiendo una malla a la pared abdominal,  mes y medio de reposo y listo.

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