FP Deporte

Funciones del guía de turismo ecuestre

María Guzmán
una guía ecuestre enseñando a montar a caballo a una niña

En la mayoría de ocasiones cuando un cliente decide realizar rutas ecuestres lo que espera es tener una oportunidad única para descubrir parajes naturales a lomos de un caballo, pudiendo realizar itinerarios de distintos niveles de actividad.

Para que el usuario quede satisfecho será fundamental que cuente con un buen guía ecuestre y éste, además del carisma natural que pueda llegar a tener, necesitará estar bien formado en el mundo del caballo, conocer el entorno en el que se mueve y, primordialmente, haber realizado una minuciosa planificación con anterioridad a la ruta.

Estos conocimientos serán adquiridos a través de un Grado Medio en Guía en el Medio Natural y de Tiempo Libre más conocido como TECO. A continuación se muestran los procedimientos de organización que debe tener bajo control el guía de turismo ecuestre antes de iniciar un trayecto con un grupo a caballo:

El guía ecuestre y la preparación del caballo

La preparación del caballo antes de una ruta ecuestre es esencial para que el desarrollo de la actividad sea el correcto. Aunque en la conducción de grupos a caballo no todos los cuidados del animal dependen del guía, sí que le corresponde comprobar que los que vayan a salir de ruta ese día estén bien preparados y cuenten con el equipo necesario: estribos, montura o cabezal entre otros.

Asimismo, el guía de turismo ecuestre debe comprobar que la documentación de cada caballo esté en regla, teniendo que contar cada uno con una tarjeta sanitaria equina (TSE) y con un microchip implantado en el lado izquierdo del cuello. La posesión o no de un seguro será decisión del propietario del caballo, variando la legislación en cada comunidad autónoma e incluso estando sujeto a ordenanzas municipales.

Preparación de los clientes para rutas ecuestres

Antes de llevar a cabo una ruta de turismo ecuestre, el encargado de la conducción de grupos a caballo deberá ponerse en contacto con los clientes, advirtiéndoles sobre el material que deben traer de casa, así como de las normas que tienen que cumplir.

Los elementos básicos para montar a caballo se pueden resumir en:

  • Botas o botines. Son un elemento fundamental en rutas ecuestres, ya que le brindan al usuario seguridad y comodidad.
  • Calcetines gruesos y a poder ser altos para evitar rozaduras con la bota o botín.
  • Pantalones sin costuras. Si no se dispone de breeches de equitación, unos leggins o unos vaqueros elásticos pueden servir.
  • Casco. Es el elemento más importante para garantizar la seguridad.

El día de la actividad, será necesario que el guía ecuestre explique antes de comenzar el itinerario unas pautas básicas de comportamiento encima de un caballo: cómo regular adecuadamente los estribos, cuáles son las posturas adecuadas, o cómo coger y manejar las riendas, entre otras nociones.

Planificación de las rutas ecuestres

No con todos los clientes se podrán realizar las mismas rutas, es por eso que el guía debe de disponer de varios itinerarios con diferentes niveles de dificultad para cada tipo de usuario. De igual modo, tendrá que calcular el ritmo de la marcha, ya que algunos querrán simplemente disfrutar de la naturaleza dando un paseo a lomos del caballo y otros buscarán más adrenalina con momentos de trote y galope.

Otro aspecto importante que nunca se puede olvidar es que los caballos son seres vivos y como tal necesitarán descansar, por lo que si se planifican rutas ecuestres demasiado largas será necesario establecer un punto de avituallamiento en el que los animales puedan reponerse e hidratarse y los clientes también puedan reposar, disfrutando, por ejemplo, de un picnic en mitad de la naturaleza.

Por otra parte, a la hora de planear cómo será la actividad habrá que tener en cuenta que el caballo es un animal que vive en manada y dentro de esta existe una jerarquía que el guía deberá conocer para saber el lugar en el que debe colocar a cada animal. Así, el líder deberá ir primero abriendo camino, con paso firme y sin miedo, para que el resto de la manada se sienta segura y lo siga allá donde se dirija.

En este aspecto, hay también caballos menos amistosos y que si se les acerca demasiado otro animal por detrás cocean, por lo que teniendo en cuenta que la mayoría de clientes serán inexpertos y no respetarán las distancias de seguridad, estos caballos deberán situarse en último lugar.

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