FP Sociocultural

Acogimiento familiar: modalidades y pasos para llevarlo a cabo

Darío Domínguez
Acogimiento familiar

En nuestro país casi 20.000 niños y niñas se encuentran en una familia de acogida, según las últimas cifras del Observatorio de la Infancia (2018). El acogimiento familiar es un acto solidario que se prevé tanto en el Sistema de Protección a la Infancia como en la Constitución Española a fin de facilitar a los pequeños que se encuentran separados de sus progenitores un ambiente estable donde convivir.

El proceso de acogida se inicia cuando una familia pasa por diferentes problemas que acaban afectando al desarrollo del menor. Cuando esto sucede, es una obligación de la Administración Pública prestar su ayuda a los más pequeños y protegerlos en situaciones de peligro. Un profesional que tiene un papel relevante en este proceso es el Técnico Superior en Integración Social.

Asimismo, el denominador común en la mayoría de los casos está relacionado con la incapacidad de los padres para criar, cuidar y educar a sus hijos por diversas circunstancias entre las que destacan una mala situación económica, problemas en la convivencia, abandono o casos más graves como violencia y abusos.

También hay que tener en cuenta que las causas que comprometen el bienestar infantil son diversas y múltiples, por lo que la modalidad y duración del acogimiento familiar se establecerá en función de los factores de riesgo que experimente cada menor, cuya relación con sus padres biológicos se seguirá manteniendo.

¿Qué es el Acogimiento Familiar?

El acogimiento familiar es una alternativa que se promueve dentro del ámbito de la integración social para que menores que han sido retirados de su núcleo familiar o han sufrido abandono por parte de sus padres tengan protección y crezcan en un hogar estable. En estos casos, los pequeños y adolescentes pasan a estar bajo la guarda de una familia de acogida y tutelados por la Administración.

Por otro lado, hay dos tipos de familia de acogida: extensa, en el caso que el menor sea protegido por parientes cercanos como abuelos, tíos, entre otros; o ajena que es alguien externo a los lazos de parentesco.

Hay que tener en cuenta que este acto no tiene por qué tener un carácter irreversible, sino que es un proceso en el que los niños pasan a vivir con una familia o adulto que los acoge temporalmente en su casa mientras que los progenitores pueden volver a tenerlo bajo su custodia una vez resueltas las carencias o problemas.

Por tanto, el acogimiento familiar es una opción diferente a los centros de acogida donde el menor además de obtener beneficios psicológicos y acudir al colegio o instituto, también creará hábitos de vida correspondientes a su edad como, por ejemplo, asistir a clases extraescolares o desarrollar algún tipo de actividad en familia y con sus amigos.

Aunque estos casos son dependientes en cada situación, los pequeños podrán ir al centro de acogida al menos una vez a la semana para estar con sus padres biológicos. De hecho, una de las labores más importantes que se estudian en el Grado Superior en Integración Social a distancia es favorecer actividades durante esta visita y preservar la seguridad del menor.

Principales tipos de acogimiento familiar

La legislación vigente en España reconoce diferentes tipos de acogimiento familiar que dependen de las circunstancias y de las necesidades que presente el menor. En general, los criterios a seguir son los siguientes:

  • Acogimiento familiar permanente: como su propio nombre indica, este tipo de acogida tiene un carácter indefinido hasta que el pequeño cumpla los 18 años de edad. Por tanto, el menor convive de forma estable y duradera con su familia de acogida.
  • Acogimiento familiar de urgencia: en general, este tipo de acogimiento familiar va destinado a menores de entre cero y seis años en cuyos núcleos se debe intervenir inmediatamente. En este caso, la duración de dicha acogida es de seis meses.
  • Acogimiento familiar temporal: Este tipo de acogida es temporal mientras que la Administración realiza una evaluación de la situación del menor y de su núcleo familiar. El objetivo es que los niños y niñas puedan volver a estar bajo tutela de sus padres o bien en una situación estable de otra forma. Dicho acogimiento tiene una duración máxima de dos años.
  • Acogimiento familiar permanente o temporal especializado: este tipo de acogida se realiza en un núcleo familiar en la que al menos uno de sus miembros dispone de una cualificación, experiencia y formación específica para desempeñar la función de familia de acogida. La finalidad es amparar a un menor que tenga necesidades especiales generadas por una enfermedad, por problemas de conducta, por encontrarse en un grupo de hermanos o porque hayan sufrido malos tratos y abusos sexuales.

¿Cuáles son los pasos para el proceso de acogida?

Generalmente, es la Administración Pública quien evalúa la situación del núcleo familiar para llevar a cabo el proceso de acogida y que el menor pueda volver con sus progenitores. Sin embargo, en numerosos casos esto no ocurre y los pequeños pasan a un centro de acogida o entran en un proceso de adopción.

El proceso de acogida pasa por las siguientes fases:

  1. Selección de la familia de acogida. Los equipos técnicos informan y realizan diferentes entrevistas a los adultos que quieren acoger a un menor y se da forma al proyecto planteado.
  2. Preparación del menor. En esta fase se separa a los niños de su entorno por lo que resulta ser una experiencia difícil para las partes implicadas. Por ello, los profesionales deberán entender y facilitar la adaptación en la familia de acogida.
  3. Preparación de la familia de acogida. Para ofrecer seguridad y afecto a los menores, las personas interesadas en acoger a un niño o niña tendrán que pasar por una serie de procesos de mediación con la familia biológica, con los pequeños y con los especialistas que les informarán y apoyarán en las decisiones a tomar.
  4. Inicio de la adaptación. Es el momento en que el menor debe ir con la familia de acogida, evaluando los factores de riesgo mediante entrevistas a las partes implicadas. Dichas acciones se recogen en un Plan de Mejora Familiar que facilitará poder seguir con los encuentros planteados.
  5. Seguimiento. Tras evaluar las circunstancias y llevar a cabo un periodo de convivencia, los profesionales deberán realizar un seguimiento del acogimiento familiar y ayudar a los menores, así como a las familias en los problemas que puedan surgir.

En definitiva, el acogimiento familiar tiene como objetivo favorecer el bienestar de los menores que, por diversas circunstancias, se encuentren en una situación vulnerable que pueda perjudicar a su correcto desarrollo. En este tipo de prácticas, el integrador social será un actor clave para garantizar la correcta adaptación de las familias de acogida y de los niños y favorecer una infancia y adolescencia equilibradas.

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