FP Sociocultural

¿Qué beneficios aporta el mindfulness en los más pequeños?

José María Figueredo Sánchez
haciendo mindfullness

Habrás escuchado hablar de las maravillas del Mindfulness: “que si bueno mejorar el estado emocional, que si bueno para relajarse, concentrarse, combatir el estrés, la depresión…. Efectivamente el mindfulness está de moda, ¿pero de qué se trata exactamente?

¿Y sabías que esta práctica es también adecuada para niños y que los niños que la practican de manera habitual están más concentrados y serenos, se sienten más seguros y reaccionan de manera menos impulsiva?

[ESTUDIA GRADO SUPERIOR EDUCACIÓN INFANTIL EN MEDAC]

¿Qué es el Mindfulness?

Como concepto psicológico es la concentración de la atención y la conciencia, y está basado en el concepto de conciencia plena de la meditación budista.  A pesar de encontrarse sus raíces en el budismo, el mindfulness se enseña desprovisto de cualquier componente o terminología oriental y se ha popularizado en occidente gracias a multitud de investigaciones científicas que avalan su eficacia. De este modo, en la actualidad se están publicando más de 400 artículos científicos al año sobre los efectos de esta práctica.

Puede el mindfulness beneficiar a los niños

 

La práctica del Mindfulness es milenaria y ha sido cultivada por las culturas de oriente. Sin embargo, hoy en día se ha adaptado a distintos contextos y ámbitos, como la psicología, la educación, el deporte o los negocios, como una técnica para el fortalecimiento de la autonfianza o para luchar contra el estrés, entre otros fines.

Se puede establecer como una capacidad humana universal, que está en todos nosotros, y no es otra cosa que estar conscientemente presente. Aunque contamos con esta habilidad cuando nacemos, la vamos perdiendo paulatinamente debido a nuestro ritmo de vida. De ahí la frase de Jean de la  Bruyère:Los niños no tienen pasado ni futuro,  por eso gozan del presente,  cosa que rara vez nos ocurre a nosotros”

También es importante aclarar que el esta práctica no es una técnica de relajación ni consiste en dejar la mente en blanco o en escapar del dolor,  ni en suprimir las emociones. Sino más bien todo lo contrario, es experimentar el presente, sea lo que sea, sin juzgar, de forma amable, queriendo comprender qué es lo que ocurre desde una actitud abierta. En palabras de Eline  Snel Mindfulness es experimentar el sol en tu piel. Sentir esas gotas saladas deslizarse por tu mejilla. Percibir la irritación en tu cuerpo. Experimentar la alegría y la tristeza en el momento en que estas suceden. Sin tener que hacer nada con ello, sin tener que reaccionar inmediatamente o expresar qué piensas. Mindfulness es estar amablemente presente en lo que ahora es. En cada momento”.

Hasta aquí todos de acuerdo, pero… ¿existen evidencias científicas a cerca de su utilidad? La respuesta es un “si” rotundo.

Evidencias científicas del Mindfulness:

El programa MBSR ("Mindfulness-Based Stress Reduction”),  programa fundado por Jon Kabat-Zinn en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts se ha convertido en un referente en la medicina mente-cuerpo, y también en el ámbito de la psicología, concretamente en las Terapias de 3ª Generación. Se ha demostrado que el  entrenamiento MBSR modula el cerebro.

¿Quién utiliza esta técnica?

Dada la eficacia del Mindfulness, algunas de las empresas y organizaciones más importantes del mundo ya aplican esta técnica entre sus empleados con unos resultados medibles en términos de reducción del estrés, mejora de las habilidades de comunicación, o de gestión de conflictos. Entre estas organizaciones se encuentran Google, Apple, NASA o  Deutsche Bank entre otras.

Igualmente en el ámbito de deporte, Phil Jackson (que posee 13 anillos de campeón en la NBA: dos como jugador con los New York Knicks, seis como entrenador de los Bulls, y cinco como entrenador de los Lakers), declaró en una entrevista con Oprah Winfrey que utilizó estrategias mindfulness durante su etapa de entrenador. Otro deportista que ha declarado que practica mindfulness es Novak Djokovic.

¿Pueden meditar los niños?

Aquellos que no conocen el fundamento del mindfulness puede llegar a pensar que se trata de un proceso demasiado difícil e intelectual, ya que mediante su práctica pueden incluso  alcanzarse cambios observables a nivel cerebral y/o fisiológico y que por tanto no es una herramienta al alcance de los niños. Sin embargo, el mindfulness es a la vez un instrumento enormemente poderoso como simple, y podemos decir, sin temor a equivocarnos, que todos los niños son, en principio, expertos en mindfulness, lo que contribuye sin lugar a dudas a una existencia más ligera y feliz que la de los adultos.

A medida que el niño crece aprenderá tanto a anticipar las cosas como volver hacia el pasado, incrementando su capacidad de sufrir, porque los seres humanos no sufrimos por lo que nos está pasando realmente, sino que además nos lamentamos por lo que pudiera haber pasado o por lo que nos pudiera pasar, obviando que ni lo uno ni lo otro nos puede causar daño alguno y desperdiciando lo único que realmente existe, es decir, el presente.

Por tanto, el mindfulness es una práctica ideal para trabajarla durante la infancia con la ayuda del Técnico Superior en Educación Infantil a distancia, práctica que ayudará a los niños a defenderse del exceso de estimulación  propio del estilo de la vida moderna, y que contribuirá a mejorar su equilibrio emocional, su capacidad de atención y aprendizaje  así como sus capacidades de resiliencia. Además ante niños con dificultades (hiperactividad, autismo, dislexia), el mindfulness, sin llegar a ser un remedio completo, si puede ser una herramienta complementaria, con un enfoque suave pero eficaz  y, evitando  sobremedicar o psicologizar en exceso a estos niños.

Por último, cabe resaltar que lo que se aprende en la infancia siempre dura. Por este motivo, si durante nuestra infancia has adquirido cualidades como atención, paciencia, confianza y aceptación, podrás trasmitirlas más tarde a tus hijos, y éstos a los suyos, generando de este modo un círculo. Aquellos que crecimos en el campo, y que pasábamos horas tumbados en la hierba contemplando las nubes, o mirando las olas del mar en invierno (cuando nadie había en la playa), practicamos, de algún modo informal, y  sin saberlo mindfulness, pero para los niños que viven inmersos entre autovías, publicidad y prisas descontroladas es más difícil experimentarlo. El mindfulness es sin duda la mejor herramienta para ellos.

¿Y en qué consiste el Mindfulness?

Para saber en qué consiste el mindfulness lo mejor es practicarlo. No obstante, utilizaré una metáfora de Eline Snell para definirlo: el mindfulness consiste en aprender a surfear, a practicar el surf sin vela. Esta es la idea principal de la práctica de la atención plena. Imagina que tu mente es el mar: no pueden influir en el comportamiento del mar, no pueden detener las olas, pero si pueden aprender a surfear.

Sencillamente las personas tenemos pensamientos y sentimientos, a menudo negativos, como tristeza, estrés, ira… entonces mediante el mindfulness aprenderás a  observar verdaderamente la realidad, sin necesidad de reprimir nada, sin dejarte arrastrar, o de “simplemente no quererlo”. Y cuando ves las olas como de verdad son, puedes, a partir de la atención completa, tomar decisiones más acertadas y actuar después de haberlo meditado.

¿Y tú, quieres aprender a surfear? ¿Te gustaría practicar mindfulness en tu aula con tus alumnos?

Los niños no tienen pasado ni futuro,

 por eso gozan del presente,

cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.

(Jean de la Bruyère, 1645-1696)

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