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LA ACTITUD Y APTITUD: LA MOTIVACIÓN DENTRO DE LAS AULAS

Jose Antonio G. de la Rosa

Diariamente, escuchamos comentarios como “la juventud actual no lucha por las cosas, no tienen interés por nada, todo lo que comienzan nunca lo acaban porque se aburren, etc.”. Como profesor de dinámica de grupo de TAFAD en Medac, estoy en pleno contacto con alumnos de unos veinte años aproximadamente, y os aseguro, que realizando diferentes actividades orientadas a sus necesidades, gustos y características, esa falta de motivación y de actitud y aptitud está totalmente ausente.

Esta situación que habitualmente me encuentro, hace plantearme la siguiente pregunta:

“Esta falta de actitud que se supone que está ocurriendo en la actualidad, ¿por quién o por qué está siendo originada?, ¿verdaderamente se les motiva a los alumnos?”

Actitud y aptitud dentro de las aulas

Centrándonos en dos conceptos importante como son la actitud y la aptitud:

  • La actitud se define como el ánimo que tienen nuestros alumnos a la hora de realizar una actividad.
  • La aptitud, es simplemente la capacidad que tenemos para realizar dicha actividad.

Está claro, que el concepto aptitud es muy importante, es más, es el que habitualmente, se pondera más en los sistemas de evaluación de las diferentes asignaturas que nos encontramos en los centros educativos. Desde mi punto de vista, pienso, que darle un alto porcentaje de evaluación a la aptitud es un error, ya que de este modo, no premiamos al alumno trabajador, sino al alumno que tiene mayor capacidad, dejando al margen aspectos tan importantes para el futuro como puede ser el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo en equipo, la entrega, la dedicación etc.

Por tanto, creo que es más importante, premiar la actitud que la aptitud, ya que de este modo, el alumno tendrá una mayor motivación y mejoras de cara al futuro.

Concluyendo con estas dos definiciones, pienso realmente que trabajar la actitud, es clave para el futuro de nuestros alumnos, por tanto, os planteo la siguiente pregunta:

Cómo trabajar la actitud-aptitud en las aulas

Siguiendo con esta segunda reflexión, es decir, el modo de trabajar la actitud-aptitud, vemos prácticamente obligatorio estimular a nuestros alumnos a que sean capaces de conseguir unas metas y unos objetivos fuera de las capacidades aptitudinales que tengan, es decir, tenemos que mentalizar a nuestros alumnos al trabajo diario y al reto de conseguir cualquier objetivo que se les plantee en la vida, ya que con sacrificio y entrega, todo el mundo puede conseguir todas las metas planteadas.

Por tanto, la clave para un buen proceso de enseñanza-aprendizaje, está en saber motivar a nuestros alumnos a realizar cualquier actividad con la mayor entrega posible. Lo complicado de todo esto expuesto, es buscar el modo y la manera correcta de saber trabajar estos dos conceptos.

La aptitud, está claro que es más fácil trabajarla y evaluarla, es decir, le enseñamos al alumno a realizar una actividad y simplemente vemos si alcanza el resultado esperado o no. Un ejemplo, puede ser, mandar a nuestros alumnos a realizar una carrera de velocidad de cien metros en un tiempo determinado. En caso de que estos se excedan del tiempo permitido, pues ese alumno estará no apto y tendrá que repetir la prueba. En cambio, la actitud, al ser un parámetro con un rol más intrínseco, es más difícil trabajarla y evaluarla.

En mi caso, para poder sacar el mayor rendimiento actitudinal a un grupo, lo primero que tenemos que hacer es conocer al grupo, sus características, gustos, intereses, etc. y a partir de aquí intentar ganarnos la confianza de ellos para ser capaces de motivarlos a realizar todas las actividades expuestas con el mayor sacrificio y esfuerzo posible.

Una vez expuesto el modo que tenemos para trabajar estos dos conceptos, apreciamos cómo la clave está principalmente en saber trabajar la motivación, pero realmente: ¿conocemos el significado de este concepto?

¿Sabemos realmente qué significa el concepto motivación?

Cuando realicé mis estudios de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, recuerdo una definición no muy científica e incluso muy simple sobre este concepto, el cual nuestro profesor lo definía como, el motivo por el cual una persona realiza una acción. Esta definición tan básica, es a la vez la más concreta, ya que de este modo, como profesores, tenemos que saber cuál es el motivo por el cual nuestros alumnos quieren realizar dicha acción y a partir de ahí, intentar sacar el máximo rendimiento de ellos.

Por tanto, vemos cómo al final, no es que la juventud no tenga una buena aptitud o no tengan motivación por las cosas, sino que simplemente los tiempos han cambiado y lo que en otras épocas llamaba la atención ahora pueden están obsoletas.

Un ejemplo en el sector del deporte puede ser, el cambio de modas y tendencias deportivas que nos encontramos en tan sólo quince años. En los años ochenta, dentro de los deportes de raqueta, estaba muy en auge deportes como el bádminton y el squash, en cambio, en la actualidad, vemos como las preferencias han cambiado.

En estos deportes, el número de participantes han disminuido y han dado lugar a que el pádel sea más practicado. Pues bien, si yo tengo un grupo de alumnos que están estudiando TAFAD, y mis clases no están centradas a los deportes de la actualidad, os aseguro, que por muy buen profesor que uno pueda ser, el alumno, no tendrá motivación por realizar dichas actividades, ya que al final, no nos estamos amoldando a sus necesidades y características.

Conclusión

Por lo cual, para concluir con dicho artículo, os animo, a que valoréis mucho más el apartado actitudinal de nuestros alumnos, ya que no sólo podemos premiar al que tiene altas capacidades, sino que también son importantes, otros valores como el esfuerzo, la dedicación, etc.

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