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Razones por las que estudiar una Formación Profesional

Fran López Baeza
Un escritorio lleno de material escolar y dos personas estudiando

A día de hoy, por desgracia, hay muchas personas que no conocen en qué consiste la Formación Profesional, tanto de Grado Medio como de Grado Superior. Por ello, no se valora cómo es el camino que aporta al alumno una serie de alternativas formativas y laborales mucho más amplias de las que se disponen si decide seguir otro itinerario.

Una de las funciones más importantes que hacemos en los centros educativos es la de dar orientación e información a los estudiantes. Y esto es algo a lo que debemos otorgarle toda la importancia que requiere, ya que en edades tempranas puede marcar el desarrollo profesional y personal de gran cantidad de jóvenes.

Durante mucho tiempo, en España ha existido una opinión generalizada de que el único camino para conseguir triunfar en la vida y obtener un buen empleo era estando en posesión de un título universitario. Esto es algo que aunque sepamos que no es cierto, sigue marcando el pensamiento de muchas familias a la hora de decidir el itinerario formativo de sus hijos para estudiar una FP.

En este artículo quiero reflexionar sobre cuáles son, según mi punto de vista, las claves fuertes y las ventajas de la Formación Profesional respecto al resto de enseñanzas.

La motivación en la Formación Profesional

Según la Real Academia Española (RAE) la motivación es el “conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona”. Este es probablemente uno de los principales problemas del sistema educativo español a día de hoy. Hay gran cantidad de alumnos que están desmotivados y tienen otra serie de inquietudes para los que no encuentran respuesta en las clases que reciben durante las etapas de ESO o la enseñanzas postobligatoria.

Por otro lado, esta desmotivación es uno lo del factores que influyen en los altos índices de abandono escolar que tenemos en España, siendo uno de los países de la Unión Europea que muestra una tasa temprana más elevada. Entre los datos se hace referencia al número de jóvenes que han finalizado como máximo la educación secundaria obligatoria y posteriormente dejaron de estudiar.

La formación profesional, debido a su estructura y temática, se muestra como una solución muy sólida a este problema de pérdida de motivación que venimos comentando. Esto es debido que la FP es una enseñanza postobligatoria que oferta más de 150 ciclos diferentes, entre grados medios y superiores. Además, estas titulaciones se pueden encontrar, a su vez, dentro de las 26 familias profesionales que la conforman.

Los ciclos formativos están estructurados por una serie de módulos, mediante los cuales el alumno adquiere todas las competencias necesarias para saber desenvolverse en su puesto de trabajo. Esto es algo que favorece bastante la motivación, ya que al haber elegido estudiar una FP específica la mayor parte de las horas de clase está recibiendo formación mucho más afín a sus gustos e inquietudes.

Todo esto viene acompañado por el uso de una metodología donde predomina la práctica por encima de todo, implicando la participación continua del estudiante durante todo el proceso de aprendizaje. Mediante las actividades técnicas y didácticas de la formación profesional se asimila mucho mejor todos los conocimientos, ya que los alumnos están mucho más entretenidos y disfrutan a la vez que aprenden.

La inserción laboral en los ciclos formativos

Actualmente, las empresas están demandando, cada vez más, perfiles mucho más cualificados y especializados. Buscan en ellos una capacidad de incorporación muy rápida al puesto de trabajo y una adaptación ante el cambio. Es por esto que los trabajadores titulados están empezando a ser mucho más valorados por las entidades. Se prevé que en el 2030 en España se necesitarán más empleados con estudios de ciclos formativos que con titulaciones universitarias.

En nuestro país tenemos una tasa de paro superior al 13%, lo cual se traduce en que hay más de 3 millones de desempleados. Esto nos hace reflexionar sobre la dificultad para conseguir un puesto de trabajo, debido, en gran medida, a la cantidad de competencia que nos encontramos en el mercado laboral.

En las últimas décadas las necesidades de las empresas, en lo que a perfiles profesionales se refiere, han variado bastante. Si bien es verdad que hace años había una gran demanda de titulados universitarios, pero, actualmente, el mercado laboral se encuentra saturado y en muchos sectores no se es capaz de darle cabida a todos ellos, por eso las empresas recurren cada vez más a un técnico en formación profesional que presente las competencias necesarias para adaptarse a las exigencias del mercado laboral.

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