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Guadalupe López: “Conocer la piel que tienes es el primer paso para entender qué necesita y cómo cuidarla”

Samara Heredia Torres
Guadalupe López

La piel es el órgano más extenso que tienen los seres humanos, pero a veces algunas personas olvidan lo importante que es llevar un correcto cuidado de la piel para tener un estilo de vida saludable y retrasar el envejecimiento natural. A pesar de este desconocimiento, en la actualidad, la venta de productos dermocosméticos está a la orden del día en las oficinas de farmacia y parafarmacia.

Conocer la estructura de los distintos tipos de piel que existe, así como la sintomatología de las diferentes patologías que este órgano puede presentar no es solo cosa de los especialistas en salud, sino también de toda la población. 

Para responder a estas incógnitas y profundizar en las enfermedades de la piel hemos hablado con una profesional del ámbito como es Guadalupe López Melguizo, licenciada en Farmacia y especializada en Dermofarmacia. Además, López es docente del Máster en Cosmética y Dermofarmacia.

Pregunta: Para situar a los lectores, ¿cómo definirías la piel?

Respuesta: La piel es un órgano vivo con capacidad para regenerarse, es impermeable, resistente y flexible. Además respira y se mantiene en constante actividad todo el día. El conocimiento de su estructura y funcionamiento es indispensable para comprender que es un órgano vital que debemos cuidar. Una piel bonita es una piel cuidada.

P: Como especialista, ¿crees que es importante conocer el tipo de piel que se tiene?

R: Conocer nuestra piel es el primer paso para entender qué necesita y cómo cuidarla. Si no comprendemos esto se corre el riesgo de tomar decisiones con resultados desastrosos, ya que se puede elegir el camino equivocado. Cada tipo de piel necesita un régimen de cuidados, productos y cosméticos de belleza diferentes para mantenerse saludable.

P: ¿Cuántos tipos de piel existen? 

R: Hay muchos modos de clasificar los distintos tipos de piel, pero en general solemos hablar de cinco: normal, seca, grasa, mixta y sensible. Esta clasificación es la más habitual. La gran mayoría de los ciudadanos responden a una piel mixta, ya que nuestro rostro tiene más glándulas sebáceas en la zona T.

P: ¿Cómo cambia la piel a lo largo de la vida?

R: Con el paso del tiempo la piel va perdiendo la capacidad de retener agua y disminuye la producción de lípidos, por lo que se va volviendo más seca. Además, se pierde luminosidad y uniformidad en el tono y aparece el descolgamiento y las temidas arrugas. El envejecimiento cutáneo es un proceso fisiológico determinado por múltiples factores externos e internos. Conocerlos nos permitirá establecer una estrategia de cuidados dermocosméticos para envejecer de forma saludable.

P: ¿Cuáles son las enfermedades de la piel más comunes?

R: Entre las patologías más frecuentes encontramos el acné, la psoriasis, la dermatitis seborreica, rosácea, xerosis y dermatitis atópica. En esta última, los bebés y los niños son los más afectados, por lo general entre los tres meses y los cinco años de edad, aunque un 80% de los casos ocurren antes del primer año de vida. Además, los síntomas de la piel atópica pueden persistir más adelante hasta la edad adulta.

P: ¿Existe un tratamiento concreto para cada patología o varía según la persona?

R: Cuando la piel se encuentra alterada y presenta un estado patológico, elegimos aquellos ingredientes cosméticos aptos para nuestro tipo y estado de la piel, teniendo en cuenta que, en general, deben ser cosméticos no comedogénicos, testados dermatológicamente, aptos para pieles sensibles o sin ingredientes agresivos en su formulación.

P: ¿Cuál de las enfermedades en la piel puede ser la más perjudicial?

R: Es importante controlar los efectos nocivos del sol, así como la aparición de heridas o lunares que puedan ser susceptibles de ser carcinomas o melanomas (cánceres de piel de distinta peligrosidad), ya que algunos de ellos pueden ser mortales. Por otro lado, todas aquellas enfermedades cutáneas crónicas, donde el daño adquirido no desaparece y tienen una especial relevancia, ya que afectan a la calidad de vida del paciente que las sufre. Es esencial tratar cada brote de forma radical, lo cual limita la reaparición de lesiones y reduce la duración del progreso de la enfermedad. Por ello, recomendamos una rutina cosmética específica para los estados de brote y otra rutina para los períodos entre brotes.

P: Aunque las patologías de la piel pueden ser muy variadas, ¿cuáles son los principales signos de que se necesita un dermocosmético?

R: Yo diría que un dermocosmético se necesita siempre, ya que la piel sana también requiere cuidados cosméticos para poder seguir presentando un estado saludable. Al igual que una dieta equilibrada, lo importante no es utilizar un cosmético un par de veces, sino ser constantes en nuestra rutina diaria para ver resultados realmente eficaces. Es crucial encontrar esa rutina cosmética que se adapte a nuestro tipo de piel y al estado que presente en ese momento.

P: ¿Cuáles son los productos dermocosméticos más demandados en la farmacia?

R: En la farmacia es muy habitual que nos pidan consejo en el abordaje dermocosmético de patologías de la piel, como el acné, la dermatitis atópica o la psoriasis. Además, cada vez es más frecuente encontrar clientes interesados en nuestro consejo a la hora de enfocar una rutina diaria completa, con objeto de prevenir el envejecimiento cutáneo y la protección activa contra el sol. Los fotoprotectores, las cremas antiarrugas, los hidratantes corporales y la cosmética natural son top ventas en las farmacias. Aunque es cierto que categorías como el cuidado capilar, la dermocosmética oncológica o la nutricosmética natural están creciendo cada vez más en nuestro entorno laboral.

P: ¿Hacia dónde crees que avanza la investigación para la mejora del cuidado de la piel?

R: Creo que la cosmética está muy volcada en el estudio del envejecimiento con objeto de encontrar activos que permitan anticiparnos a los posibles cuadros clínicos y diseñar estrategias preventivas para envejecer más lentamente y mejor. Además, la población exige una cosmética segura, con ingredientes activos potentes y testados dermatológicamente, pero que a su vez proporcionen una experiencia sensorial que haga que ponerse un cosmético apetezca y no se vea como una pérdida de tiempo, sino como un momento deseado, así como necesario.

P: ¿Cuál es el papel que desempeña un especialista dermocosmético en el cuidado de la piel?

R: Un especialista dermocosmético es un asesor que trabaja para que tu piel luzca más bella, más cuidada, más saludable y, además, adaptará tus necesidades cutáneas a tus preferencias cosméticas. Es un guía en este mar comercial de cientos de productos que hay a la venta y se desconocen. Además, en la oficina de farmacia, la categoría de cosmética tiene un gran peso en el total de ventas. Existe una alta demanda de un experto en dermocosmética, alguien que sepa lo que se trae entre manos y dé con la tecla de lo que necesitan. Y esto es imposible hacerlo si no te especializas.

P: ¿Algún consejo dermofarmacéutico general sobre la piel y su cuidado?

R: Debemos buscar en la cosmética más que un producto milagro, rutinas efectivas y adaptadas a nuestro tipo de piel. Nunca debe faltar una limpieza adecuada por la mañana y por la noche, un buen filtro solar y una buena higiene del sueño. De este modo, actuaremos de forma preventiva sobre los tres principales factores de envejecimiento cutáneo: radiación solar, polución y la falta de sueño y estrés.

P: ¿Por qué recomiendas estudiar el Máster en Cosmética y Dermofarmacia?

R: Porque es una ocasión única tanto para profesionales como para cualquier persona que tenga interés en aprender cómo funciona su piel y cómo debe cuidarse a través de la dermocosmética. Al fin y al cabo, de nuestra piel y la rutina cosmética que usemos diariamente, así como de nuestro estilo de vida, va a depender nuestro estado de salud, la imagen personal que proyectemos e incluso nuestra autoestima.

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