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Tartrectomía, curetaje y alisado radicular: 3 técnicas para eliminar el sarro

Victoria Pérez
Técnicos Superiores en Higiene Bucodental realizando una tartrectomía

¿Has oído hablar de la tartrectomía, el curetaje o el alisado radicular? Este tipo de técnicas dentales son algunas de las más aplicadas por el Técnico Superior en Higiene Bucodental con el objetivo de eliminar sarro acumulado en dientes y encías, favoreciendo así el mantenimiento de una boca sana.

La tartrectomía es uno de los tratamientos más frecuentes en cualquier limpieza bucodental, empleando instrumentos específicos para eliminar la placa bacteriana y evitar la acumulación de sarro. De esta manera, se previene la aparición de algunas patologías como la periodontitis o la gingivitis.

Por su parte, el alisado radicular y el curetaje coinciden en ser procesos más complejos que, aunque tienen el mismo objetivo, se emplean para eliminar el sarro que afecta más profundamente a la salud de la cavidad oral. A continuación vamos a explicar cada uno de estos procesos más detalladamente.

Tartrectomía o detartraje dental

La tartrectomía consiste en la eliminación del sarro que se origina por la acumulación de placa bacteriana, procedente de restos orgánicos que producen bacterias. Si dicha placa no se elimina a tiempo mediante una limpieza regular y exhaustiva es cuando se forma el sarro, que se aferra a los dientes y puede llegar a derivar en patologías.

Esta técnica dental tiene por objetivo acabar con el sarro, la placa bacteriana y las manchas producidas por factores externos como el tabaco o el café. Para ello, el Técnico Superior en Higiene Bucodental a distancia empleará instrumentos manuales o eléctricos que faciliten el desprendimiento de la placa de la superficie del diente y le permitan llegar a zonas más profundas.

Según la zona en la que se sitúe la acumulación del sarro se pueden distinguir dos tipos de tartrectomía, la supragingival, cuyo objetivo es eliminar el sarro que se sitúa por encima de la línea de la encía y la subgingival, en la que se tendrá que introducir en la encía instrumental para extraer los cálculo subgingivales que se acumulan en el espacio existente entre el diente y la encía, conocido como bolsa periodontal. En este caso, la acumulación de sarro no se puede ver a simple vista.

 

¿Cómo se realiza una tartrectomía?

La tartrectomía es una de las técnicas más comunes en cualquier limpieza bucodental profunda y, aunque puede sufrir ligeras variaciones según el paciente, generalmente los pasos a seguir suelen comenzar con un enjuague bucal con antisépticos que desinfecte la boca, como puede ser el enjuague de clorhexidina.

Una vez realizado este enjuague que tiene por objetivo reducir las posibilidades de infección tras la realización del detartraje, se procederá a eliminar el sarro acumulado con el instrumental manual o eléctrico más adecuado según el nivel de acumulación de cálculos dentales en el paciente. En el caso de que el usuario tenga una acumulación alta de sarro deberá realizarse el procedimiento por etapas, dividiendo la boca en cuatro secciones. En este caso, puede ser necesaria la administración de anestesia para mitigar el dolor y se realizará en más de una sesión.

Una vez eliminada la acumulación de sarro, el paciente deberá realizar un nuevo enjuague con abundante agua para quitar de la boca los restos eliminados y reducir la posibilidad de infección de las zonas recién tratadas que se encuentran sensibles. Después, se volverá a aplicar un colutorio para proteger la boca de infecciones.

Curetaje gingival

El curetaje consiste en la limpieza de las paredes de tejido blando en la cavidad oral mediante el uso de una cureta. Generalmente suele aplicarse esta técnica tras eliminar el sarro, retirando los depósitos de sustancias orgánicas y la parte ulcerada o necrótica de la encía que se encuentra dentro de la bolsa periodontal.

Por tanto, a diferencia de la tartrectomía, el curetaje no se centra en eliminar sarro, sino en retirar las zonas blandas afectadas por la acumulación de cálculos dentales para mantener un contorno gingival sano y evitar la proliferación de diversas patologías bucodentales.

Este procedimiento se lleva a cabo de manera subgingival y generalmente se realiza mediante un proceso quirúrgico cerrado. A través del curetaje se elimina la capa enferma del tejido hasta llegar a la capa sana con la intención de acelerar el proceso de curación y reducir así el tamaño de la bolsa periodontal. A veces, el especialista debe plantear que el curetaje sea abierto, levantando la encía mediante incisiones laterales para poder acceder a la parte afectada de manera óptima.

Alisado radicular

Dentro de la bolsa periodontal otra parte afectada por la acumulación del sarro es el cemento, una sustancia que recubre la raíz del diente y que por su naturaleza porosa es más sensible a la adhesión del sarro. Mediante el alisado radicular se pretende eliminar los cálculos dentales y el cemento contaminado para lograr una superficie lista que dificulte la acumulación de sarro.

El cemento del diente se encuentra en constante regeneración a lo largo de la vida del paciente, por lo que volverá a formarse tras la eliminación de la parte contaminada siempre y cuando se mantenga una correcta higiene bucodental. reduciendo los factores de riesgo que afectan a la salud de la cavidad oral. En este punto, es preciso señalar que el cemento del diente es diferente al esmalte, una sustancia pulida y lisa por naturaleza. Por tanto, el alisado radicular no debe incidir en el esmalte, ya que puede sufrir daños irreparables si se raspa puesto que no tiene capacidad regenerativa.

Generalmente, la tartrectomía, el curetaje y el alisado radicular suelen realizarse en una misma sesión con el objetivo de eliminar el sarro supragingival y subgingival y recuperar la salud de la boca. Sin embargo, en situaciones de acumulación más avanzadas será necesaria cirugía y en muchos casos se tendrán que realizar dichos procedimientos en varias sesiones.

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