FP Sanidad

Qué hay que saber sobre los antibióticos

Sonia Ordóñez
Los antibióticos

Actualmente, hay una gran variedad de antibióticos y el consumo en la sociedad de dichos medicamentos es cada vez más grande. Esto se debe, en parte, a que todos los años los ciudadanos se enfrentan a catarros, dolores de garganta o virus que hace que se tengan que tomar este tipo de fármacos.

El debate al que se enfrenta el antibiótico es de importancia porque la población lo suele usar como primera opción ante un dolor, pero mucha información de la que se dispone no es la adecuada, lo que hace que estos productos se utilicen de la manera inapropiada y se corra un riesgo para la salud. Uno de los especialistas en promocionar el uso correcto de los medicamentos es el Técnico en Farmacia y Parafarmacia.

Es muy probable que a lo largo de la vida los ciudadanos tengan que tomar diferentes fármacos que se pueden conseguir con facilidad. Por eso, en este artículo se tratará de poner en valor qué es un antibiótico, cuándo hay que tomarlo y cómo funciona para usarlo con seguridad.

¿Qué es un antibiótico?

Los antibióticos son un grupo de medicamentos que atacan a las bacterias y combaten así las enfermedades que causan esos microbios en el cuerpo. Resulta ser un arma potente que tiene la humanidad para erradicar dolencias, pero no de todas las afecciones sino solo las causadas por las bacterias. Existen cuatro tipos de microorganismos que son capaces de producir patología en una persona: bacterias, virus, hongos y parásitos.

Estos microorganismos entran en el cuerpo por diferentes vías y causan una enfermedad. En el caso de las bacterias, la infección se elimina administrando antibiótico. En referente a los virus, hongos y parásitos la herramienta para combatir la dolencia que causan es otra.

Por ejemplo, en el contagio por hongos se utilizará un antifúngico, en este caso el antibiótico no sería efectivo, es decir, no eliminaría la infección. Sabiendo esto no se debería usar la antibioticoterapia como solución a todas las enfermedades, hecho que lleva a España a ser un gran consumidor de este tipo de medicamentos.

Es cierto que los antibióticos salvan vidas, pero su uso excesivo puede causar resistencia además de efectos secundarios. Por ello, la promoción de la salud en materia del consumo de fármacos es una tarea pendiente para los españoles y para los especialistas como el Técnico en Farmacia y Parafarmacia a distancia.

Cómo funcionan los antibióticos

Todas estas informaciones siempre las debe dar el médico prescriptor o consultar con un especialista en farmacia y enfermería. Igualmente, los ciudadanos tienen que comunicar si están ingiriendo otra medicación para valorar las interacciones.

También hay que tener en cuenta otros aspectos que influyen en el consumo de antibióticos, como, por ejemplo, la resistencia bacteriana. Si los microbios se hacen resistentes en el organismo y ganan a los fármacos, la infección no se elimina y por lo tanto, se seguirá enfermando y contagiando a las personas de alrededor. Si esta bacteria que ha resistido se propaga por el ambiente, también aguantará en otro huésped al que se infecte, porque el antibiótico no será capaz de eliminarlo.

Todo esto da lugar a lo que se conoce como bacterias multirresistentes, aquellas para las cuales no existe un antibiótico capaz de matarlas. Por tanto, se convierte en un problema de salud importante, ya que el índice de mortalidad es muy elevado, es decir, la persona que se contagie con este microbio es probable que no encuentre cura.

Una de las formas de evitar este tipo de problema es tomar antibióticos solo cuando los recete el médico. Además, de ingerirlo de manera adecuada en cuanto a la duración y cantidad, de esta manera seguirán siendo efectivos.

¿Cuándo hay que tomar antibióticos?

Los ciudadanos que tengan una dolencia deberán tomar antibióticos solo cuando éstos sean prescritos por un médico. De esta manera, los fármacos serán efectivos en enfermedades causadas por bacterias, las cuales se eliminarán con medicamentos bacteriostáticos cuya  función es parar la multiplicación de microbios.

Para realizar una prescripción correcta, el facultativo puede solicitar un antibiograma, es decir, realizar un estudio a una muestra como, por ejemplo, una secreción, para determinar cuál es el microorganismo concreto que causa la infección y así, adecuar el antibiótico específico.

Las ocasiones en las que seguramente sea necesario tomar antibióticos van desde una neumonía por neumococo hasta septicemia, infección de garganta por estreptococos, cistitis o infección de vías urinarias bacterianas, entre otras. En cambio, no hay que ingerir antibiótico para la gripe, resfriados, bronquitis víricas o sinusitis, ya que el consumirlos no va a hacer que la persona se sienta mejor ni que mejore su estado.

Si las personas se autoadministran un fármaco para esos tipos de dolencias pueden sufrir efectos secundarios. Entre las consecuencias se encuentran la diarrea, sarpullido, alteraciones en la piel, candidiasis o reacciones alérgicas.

El uso correcto de los antibióticos no está solo relacionado con tomarlos cuando corresponda, también hay que conocer más aspectos:

  • Nunca se debe ingerir un antibiótico que se tenga en casa porque se presenten síntomas parecidos a la vez anterior. Hay muchas infecciones que comparten sintomatología y que pueden ser causadas por virus o bacterias.
  • No se debe recomendar a nadie que tome medicación basándose en la experiencia, ya que cada persona es diferente al igual que cada tratamiento.
  • Cumplir con todo el ciclo de procedimiento. Si la prescripción facultativa indica antibiótico cada ocho horas durante dos semanas, se tiene que cumplir hasta el final, aunque se note mejoría. En caso de no hacerlo, existe el riesgo de que las bacterias no hayan sido eliminadas y se vuelva a producir la infección. Si por el contrario se deja pasar más tiempo entre tomas la defensa será menos fuerte y el tratamiento menos efectivo.
  • Conocer las indicaciones específicas de los fármacos, ya que dependiendo de los tipos de antibióticos se deberá tomar junto a las comidas, porque mejora la absorción; después de la ingesta de alimentos; o una hora antes y después de haber comido.
  • Tomar antibióticos consumiendo alcohol está totalmente desaconsejado, ya que esta práctica puede derivar en diferentes consecuencias como potenciar la actividad de los fármacos, reducir los efectos, aumentar la toxicidad del medicamento o del mismo alcohol.
  • La ingesta de estos fármacos está contraindicada en el embarazo y su consumo siempre debe ser consultado a un especialista.
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