FP Sanidad

Las técnicas de diagnóstico por imagen que debes conocer

Victoria Pérez
técnico de rayos analizando unas pruebas de imagen

Muchas veces, para poder comprobar el estado de salud de una persona se necesita emplear técnicas de diagnóstico por imagen con el objetivo de poder ver cómo se encuentra el cuerpo por dentro. Así, en función de los síntomas que presente el paciente, el doctor le pedirá un tipo de prueba u otro, por lo que es necesario conocer qué tipos de pruebas de imagen existen.

El objetivo principal de las mismas es el diagnóstico de enfermedades, aunque también se emplean para ver la evolución experimentada por una patología determinada, así como para conocer el estado previo del paciente antes de llevar a cabo una intervención quirúrgica. La realización de las pruebas de imagen depende del Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, que conocerá el protocolo de aplicación de cada una de ellas así como las indicaciones a tener en cuenta por el paciente antes y después de la prueba.

Pruebas radiológicas

Las pruebas radiológicas son unas de las técnicas de diagnóstico por imagen más comunes. Consisten en el uso de maquinaria especializada que desprende una radiación a través de la cual se pueden tomar imágenes del interior del cuerpo para realizar un diagnóstico. Este tipo de pruebas de imagen son las más frecuentes y variadas y algunas de las más conocidas son:

 

Radiografía de columna completa

Radiografía con la que estudiar la columna vertebral y ver si tiene la alineación correcta o está torcida. Esta técnica de diagnóstico por la imagen se llama también telerradiografía y sirve especialmente para detectar la escoliosis. Para la realización de esta prueba, los pacientes deberán quitarse la ropa y ponerse una bata. Se realiza de pie siempre que sea posible y no produce ningún tipo de molestia.

 

Radiografía simple de abdomen

Esta prueba toma imágenes de los órganos que se encuentran situados en la zona del abdomen, incluyendo el hígado, el estómago, los riñones, los intestinos o el bazo. Con ella se pretende detectar perforaciones o atascos en estos órganos, así como la formación de cálculos renales. Para su realización, el paciente debe ponerse una bata y tumbarse en una mesa de Rayos X boca arriba, aunque es posible que deba moverse para tomar imágenes más específicas. Durante su realización se protegerá la zona de los genitales con una pantalla protectora. No es recomendable aplicar este tipo de radiografía en adultos jóvenes, niños y mujeres embarazadas.

 

Radiografía de tórax

Este tipo de pruebas de imagen son similares a las anteriores y se realiza en la zona del tórax para analizar el estado de los pulmones, el corazón, las costillas o el diafragma, así como las grandes arterias que salen del corazón y los pulmones. Generalmente, para la realización de la prueba el paciente debe apuntar un dolor en el pecho y la falta de aire o presentar alguna afección como neumonía o cáncer en alguno de los órganos de la zona.

La preparación previa a la prueba es similar a las anteriores, aunque en este caso el paciente se pondrá de pie frente a la máquina de Rayos X y el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico a distancia le tomará una imagen de frente y otra de lado. Debe evitarse esta técnica de diagnóstico por imagen si el paciente no tiene síntomas, siendo poco recomendable para niños y adultos jóvenes.

 

Radiografía dental

Una de las pruebas de imagen más comunes. Puede hacerse de los dientes por separado o en conjunto, en este último caso, la prueba recibe el nombre clínico de ortopantomografía. Tiene por objetivo ver en qué estado se encuentran los dientes o la mandíbula y se realiza mediante el uso de una máquina que gira en torno a la cabeza. Durante la prueba, que emplea bajas dosis de radiación, el paciente debe sujetar un trozo de papel dentro de la boca.

 

Radiografía músculo-esquelética

Radiografía enfocada a analizar el estado de articulaciones, músculos y huesos, detectando posibles roturas, inflamaciones o tumores. Puede realizarse en diferentes partes del cuerpo, por lo que dependiendo de la zona a estudiar será necesario que el paciente se ponga en una postura u otra, siempre sin ropa y con una bata sanitaria.

 

Cistografía retrógrada

Esta radiografía es diferente a las anteriores, ya que necesita del uso de contrastes para poder ver con claridad los órganos implicados. Con esta técnica de diagnóstico por la imagen se pretende analizar la vejiga, la uretra y los uréteres, metiendo el contraste en la vejiga mediante un catéter hasta que se llena, lo cual puede ser un poco molesto para el paciente. Después se realiza una radiografía que se vuelve a repetir cuando se expulsa el líquido.

 

Urografía intravenosa

Estas pruebas de imagen también se usan para ver el estado en el que se encuentra el aparato urinario, el cual comprende vejiga, riñones, uretra y uréteres. Para esta prueba se usan contrastes que se inyectan por vía intravenosa y permiten al médico ver si todo funciona como debe. Previamente a esta prueba, el paciente tiene que seguir una dieta que no deje residuos, con pasta, arroz y caldos y evitando verduras, grasas y bebidas con gas, además de estar 6 horas antes en ayunas. En la prueba, el paciente se tumba en una camilla donde harán una radiografía previa del abdomen para comprobar si está limpio y a continuación meter el contraste y volver a hacer una radiografía. Es posible que el técnico pida al paciente que vaya a orinar para hacer una prueba de imagen adicional con la vejiga vacía.

 

Enema opaco

El enema opaco utiliza el contraste de bario para analizar el intestino grueso, el recto y el colon. Este se introduce por vía rectal y sirve para detectar inflamaciones o lesiones que se dan en patologías como la Enfermedad de Crohn o la colitis. Para poder realizar este tipo de prueba de imagen será necesario llevar una dieta determinada para limpiar el intestino dos días antes de la prueba, con mucho líquido y alimentos que generen pocos residuos. En este sentido, es recomendable no consumir alimentos altos en fibra, como fruta, verdura o legumbres y centrar la alimentación en pasta, arroz, carne magra, caldos en infusiones. Durante la aplicación del enema opaco se hará una radiografía de abdomen previa, luego se introducirá el contraste por vía rectal y se harán varias radiografías en diferentes posturas. Finalmente, el paciente deberá expulsar el contraste por el ano.

 

Estudio esófago-gastroduodenal y tránsito intestinal

Esta técnica de diagnóstico por imagen sirve para ver el estado del interior del esófago, estómago e intestino delgado gracias al contraste de bario que se deberá ingerir por vía oral para poder ver el interior del tubo digestivo. Cuando el estudio se hace para estudiar el intestino delgado, entonces recibe el nombre de tránsito intestinal. Para esta prueba puede aplicarse también lo que se conoce como doble contraste, que consiste en meter aire para ver mejor el estómago. En la aplicación de estas técnicas, el paciente ingiere un contraste de bario, se pone una bata y se tumba en una camilla, moviéndose según las indicaciones del técnico de rayos.

 

Ecografía

La ecografía es una de las pruebas de imagen más conocidas. Consiste en el uso de ultrasonidos para la toma de imágenes de órganos como el corazón, los músculos, el hígado o la glándula tiroides, aunque es especialmente conocida por el estudio del aparato reproductor en mujeres embarazadas. Con esta prueba se puede ver el movimiento de órganos, venas y arterias. Según la zona a analizar, el médico puede pedir al paciente que tenga en cuenta cierta preparación, como beber litro y medio de agua para una ecografía de pelvis o de embarazadas de menos de tres meses. Para la aplicación de la misma, se aplica un gel especial sobre la zona a analizar y el técnico pasa una sonda con ultrasonidos por la zona, transmitiendo las imágenes en directo a la pantalla de un ordenador.

 

Mamografía

La mamografía se centra en el análisis del pecho, concretamente de las glándulas mamarias, la piel y el tejido graso. Esta prueba se realiza especialmente en mujeres y para su puesta en práctica, la paciente debe colocar su pecho desnudo frente a una máquina de rayos X sujeta entre dos placas que presionan el pecho para obtener una imagen más clara.

 

Densitometría ósea

Esta técnica de diagnóstico por la imagen sirve para obtener imágenes de los huesos mediante el uso de rayos X o ultrasonidos. Generalmente, la densitometría sirve para detectar posibles casos de osteoporosis, ya que mide la densidad de los huesos. Para la prueba, la máquina pasa despacio sobre la zona a analizar y lanza al ordenador un resultado sobre la densidad de los huesos.

 

Resonancia magnética

La resonancia magnética (RM) toma imágenes de tejidos y órganos para diagnosticar posibles enfermedades o lesiones. Esta prueba no usa rayos X, sino que el paciente se introduce tumbado en un tubo abierto por los extremos superior e inferior que le aplica ondas de radio para obtener imágenes que se visualizarán en el ordenador. A veces, esta prueba necesita de la administración de contraste de gadolinio por medio de una vía. Durante su realización, el paciente se tumbará en una camilla dentro del tubo, permaneciendo inmóvil para conseguir imágenes nítidas. Esta máquina emite un ruido intenso durante la realización.

 

Tomografía computerizada

También conocida como TAC o TC, esta prueba está enfocada en la detección de tumores en la cabeza, el cuello, el abdomen o el tórax. La TC es una técnica de diagnóstico por la imagen toma imágenes más realistas, aunque a veces puede precisar del uso de contrastes. Para la preparación previa, el paciente deberá estar en ayunas 6 horas antes si se necesita contraste, que podrá administrarse por vía oral, rectal o intravenosa. En caso de que la TC se haga en la pelvis o abdomen, se debe tomar un laxante o enema con anterioridad para limpiar el intestino. En cuanto a la prueba, el paciente se tumba en una camilla y una máquina se mueve a su alrededor para tomar las imágenes.

Pruebas de medicina nuclear

A diferencia de las pruebas radiológicas, las de medicina nuclear emplean materiales radiactivos en pequeñas cantidades que pueden introducirse en el cuerpo por vía intravenosa, oral o mediante inhalación. Estos productos, conocidos como radiosondas, en su paso por el área a examinar emiten rayos gamma que son detectados por una cámara especial y consigue imágenes del interior del cuerpo. Con esta técnica de diagnóstico por imagen se pueden detectar enfermedades en fases tempranas que pasan desapercibidas en otras pruebas de imagen.

 

Gammagrafía

Esta prueba de imagen se usa para explorar todo tipo de órganos, desde el cerebro al corazón pasando por huesos, glándulas o ganglios, aunque su uso más extendido es en la perfusión cardíaca, una prueba en la que se puede ver cómo circula la sangre en el corazón. Durante la realización de la gammagrafía, pueden pasar horas desde que se inyecta el radiofármaco hasta que se toman las imágenes. Durante este tiempo, el paciente deberá beber mucha agua para eliminar el radiofármaco que no se haya fijado a los huesos, teniendo que orinar antes de realizar la prueba. Después, se toman las imágenes con una gammacámara que puede permanecer fija o girar en torno a su cuerpo. Al finalizar, el usuario deberá evitar el contacto con embarazadas y niños menores de 6 años ya que durante dos días continuará teniendo radioactividad en el cuerpo, aunque la radiación será muy pequeña.

 

Tomografía por emisión de fotón simple

También conocida como SPECT, esta prueba sirve para ver el funcionamiento de los órganos y está recomendada para estudiar el corazón, el cerebro y algunos tipos de cáncer. Para realizar esta tomografía se inyecta por vía intravenosa un radiofármaco que se distribuye por todo el cuerpo hasta llegar a la zona de estudio. Con este radiofármaco, la gammacámara obtiene imágenes en 3D de los órganos. Durante la realización, el paciente debe permanecer quieto para que las imágenes tengan la mejor calidad posible.

 

Tomografía por emisión de positrones

Esta técnica de diagnóstico por la imagen recibe también el nombre de PEC y sirve para estudiar la evolución de pacientes con enfermedades cardiovasculares y neurológicas, como por ejemplo el Alzheimer. Para su realización se introduce un radiofármaco diferente en el cuerpo del paciente por vía intravenosa y una hora después de su administración se meterá en una máquina con forma de túnel parecida a la de la resonancia magnética tumbado en una camilla durante unos 30 minutos. Antes de la prueba los pacientes deberán evitar el ejercicio físico horas antes de su realización, y en algunos casos se les pedirá que acudan en ayunas.

Una vez realizadas estas pruebas se obtendrá una imagen en la que será preciso analizar la densidades radiológicas que presentan, así como las posibles anomalías contempladas para poder emitir un diagnóstico y tomar medidas sanitarias al respecto.

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