FP Sociocultural

Disciplina positiva: definición y fundamentos

Darío Domínguez
tres niños aplicando la disciplina positiva en un aula infantil

La disciplina positiva es una corriente educativa promulgada por la psicóloga Jane Nelsen que defiende que la clave de la educación no reside en el castigo, sino en el respeto entre personas. A través de esta teoría se enseña a padres, profesores y Técnicos Superiores de Educación Infantil a ser respetuosos, amables y firmes de forma simultánea, con el objetivo de que los niños desde temprana edad aprendan a cooperar y ser disciplinados, sin que por ello tengan que perder su propia dignidad.

El desempeño de la educación positiva va orientado a que los adultos desarrollen el sentido de pertenencia de los niños, pues su función principal no es la corrección a través de la educación, sino de la conexión. Esta consiste en establecer en los pequeños un vínculo con los distintos tipos de entorno en los que se desenvuelven, como la familia o la escuela, donde mejorará su comportamiento al sentirse parte de la comunidad.

Cuál es el objetivo de la disciplina positiva en el aula

La disciplina positiva en el aula tiene como objetivo plantear soluciones alternativas a los pequeños y no centrarse en el castigo, que es entendido como una forma correctiva del mal comportamiento y puede ser eficaz a corto plazo, pero deja de serlo a largo plazo ya que no ofrece las competencias necesarias para que los niños puedan resolver sus problemas.

Según esta teoría pedagógica, el castigo en la escuela puede provocar dos tipos de comportamientos: la rebelión, por lo que siempre se acaba sancionando a los mismos alumnos; y la adicción a la  aprobación, en la que los niños tienen tanto miedo al castigo que acabarían renunciando a ser como realmente son.

Plantear soluciones a los infantes hace que éstos se involucren más en todas las actividades que deben realizar, sintiéndose más motivados y partícipes con su entorno. La clave es que los adultos y profesionales, como el Técnico Superior en Educación Infantil a distancia, les hagan sentir más capaces, así ellos lo percibirán y sentirán que se les tiene mucho más en cuenta.

Principales fundamentos de la disciplina positiva

La educación positiva comprende las siguientes pautas a tener en cuenta para su correcto desarrollo, teniendo siempre presente las técnicas de la comunicación infantil y  el uso de un correcto clima de aprendizaje.

  • Considerar los antecedentes que promueven una conducta determinada.
  • Enseñar a los niños autocontrol y responsabilidad.
  • Destacar las buenas conductas y los logros, motivando e incentivando la realización de las mismas.
  • Usar el diálogo y no la imposición como método de formación, tratando de llegar a acuerdos.
  • Practicar la escucha activa para comprender a los demás y establecer un clima de armonía.
  • Fijar metas alcanzables para los pequeños.

Al comienzo del uso de las estrategias de la disciplina positiva en el aula, es bastante común que los profesionales de Educación Infantil encuentren dificultades para aplicarlas con algunos niños más conflictivos. Para ello, se aconseja seguir las siguientes pautas:

  • Establecer sanciones justas y razonadas sin castigar de forma arbitraria.
  • Consensuar las normas del aula entre todos, haciéndoles comprender que si no cumplen alguna de ellas, su comportamiento tendrá consecuencias.
  • Motivar al niño en las actividades que realice sin criticar sus defectos.
  • Utilizar el sistema de economía de fichas, premiando los comportamientos positivos y obteniendo por ellos una recompensa.
  • Animar y reforzar positivamente las conductas de los alumnos.
  • Modificar ciertas tareas mostrando distintas alternativas para alcanzar un objetivo.
  • Fomentar la autonomía de los niños.
  • Dejar que se exprese libremente.
  • Prestar mucha más atención a las conductas positivas.
  • Colaborar constantemente con la familia en la misma metodología educativa.

Aunque los pilares de la disciplina positiva se conocen desde hace décadas, actualmente, es una filosofía muy aplicada en el ámbito educativo, ya que se basa en el respeto mutuo entre los más pequeños y los adultos. Este modelo que se centra en el comportamiento de los niños también se aborda en el Máster en Mediación Familiar y Gestión de Conflictos, donde se guía en el proceso de una forma afectiva.
 

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