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¿Para qué sirven y cuáles son las propiedades del ajo?

Sara Vercher
Un cuenco con ajos encima de una mesa con mantel

El ajo es mucho más que un condimento. En el año 400 a.C. esta planta herbácea ya fue utilizada como fármaco físico y durante la II Guerra Mundial se empleó como antibiótico ante la escasez de productos médicos. En muchas ocasiones la naturaleza pone al alcance de las personas productos que son auténticas joyas medicinales como, por ejemplo, las propiedades del ajo: antisépticas, fungicidas, bactericidas y depurativas.

En el siglo V a.C. en la Antigua Grecia, Hipócrates, médico y una de las figuras más importantes de la medicina, recetaba las propiedades del ajo crudo para tratar diversas enfermedades, consiguiendo que el uso y los beneficios del ajo estuvieran bien documentados por otras grandes civilizaciones como los egipcios, los babilonios, los romanos o los chinos.

Miles de años después, en el siglo XIX, el famoso microbiólogo Louis Pasteur, demostró que el ajo y sus propiedades podría llegar a matar a las bacterias dentro del cuerpo humano. Su popularización fue tal que esta planta herbácea se empleó en ambas guerras mundiales. De hecho, en 1916, el gobierno británico proporcionó ajo a la ciudadanía con la finalidad de enfrentar las necesidades propias del tiempo de guerra. Todas estas propiedades curativas y culinarias deberán ser conocidas por los especialistas, en especial, el Técnico Superior en Dietética.

Los beneficios del ajo en nuestra alimentación

Uno de los beneficios del ajo es que esta planta herbácea posee alicina, una sustancia que se libera cuando se rompe o machaca la cabeza del producto. Este líquido de coloración amarillenta está compuesto de diversos efectos farmacológicos como la acción de antibióticos, antioxidantes y eliminador de radicales libres. Para obtener la mayor cantidad de estas propiedades del ajo es recomendable no exponer la planta a temperaturas superiores a 60 grados centígrados, por lo que comer este condimento crudo será la mejor opción.

Por otro lado, hay un refrán popular de los países de América Latina que afirma que “ajo cocido, ajo perdido”, pero esto no es del todo cierto. Si bien es cierto que se pierden determinadas sustancias y que ingerir el ajo crudo es más recomendable, pero en el proceso de cocción también se liberan otros compuestos beneficiosos. Por ejemplo, la adenosina y el ajoeno que poseen cualidades anticoagulantes y son utilizados en casos de taquicardias.

 

¿Cuál es la forma más correcta de consumir los ajos y sus propiedades para conseguir beneficios?

La manera que una persona puede consumir los ajos y sus propiedades puede variar dependiendo del provecho que se quiera obtener. Por ejemplo, al igual que las cebollas, uno de los beneficios del ajo es que se puede tomar cuando la persona está resfriada, ya que este condimento está indicado para fortalecer el sistema inmunológico y su uso regular puede ayudar a prevenir infecciones respiratorias.

Otro de los beneficios que destaca en las propiedades del ajo crudo, pero todavía hay pocas evidencias significativas de que funcione para este propósito, es que esta planta puede ser usada como tratamiento para prevenir o disminuir el progreso de la aterosclerosis, una enfermedad de las arterias en las que se encuentran placas compuestas de grasas, colesterol y calcio, limitando el flujo de sangre rica en oxígeno a los órganos y a otras partes del cuerpo.

El principal efecto positivo del ajo frente a esta dolencia proviene de la vitamina B que posee y que reduce los niveles de homocisteína, una sustancia que puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos, así como, del selenio que ayuda a combatir las enfermedades del corazón. La acción de evitar formación de trombos es tan potente que se recomienda que aquellas personas que van a someterse a una intervención quirúrgica que no tomen ajo durante dos semanas.

Por otra parte, un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad Stanford, en California, demostró que el ajo y sus propiedades pueden ayudar a disminuir el colesterol total y LDL, conocido como colesterol ‘malo’, ya que se puede reducir aproximadamente en un 10% o 15%. Igualmente, un ensayo clínico de la Universidad de Adelaida (Australia) analizó los efectos del ajo sobre el sistema circulatorio para controlar la presión sanguínea y encontró que los pacientes que consumían un ajo diario tenían una significativa disminución de la presión.

El ajo y su gran  poder diurético

El ajo es un superalimento más que ayuda a desintoxicar el cuerpo de metales pesados. Un estudio de cuatro semanas realizado a empleados de una fábrica de baterías de coche (exposición excesiva a plomo) reveló que las propiedades del ajo disminuían los niveles de plomo en la sangre en un 19 por ciento. Además, los datos también plasmaron una reducción de signos clínicos de toxicidad como dolores de cabeza y problemas con la presión sanguínea.

Por otro lado, uno de los beneficios del ajo es que es considerado un alimento muy nutritivo y con muy pocas calorías, ya que es rico en manganeso, vitamina C y B12. Además aporta importantes cantidades de calcio, cobre, fósforo y hierro. Pero no sólo es útil cuando se come, sino que si se aplica por vía tópica, el ajo puede matar a los hongos, ayudando a tratar la infección por hongos en los pies o la candidiasis vaginal. Aunque respecto a esto último, hay que consultar a un especialista como los titulados en Técnico Superior en Dietética a distancia.

Y si con esto no fuese suficiente, las propiedades del ajo no solo ayuda a curar sino que también puede poner guapas a las personas. Gracias a su poder antioxidante ayuda a la piel y tejidos a regenerarse, así como a mantenerse joven. Por ejemplo, las mascarillas de ajo suavizan la piel y la fortalecen, impulsan la regeneración celular y es muy popular como remedio casero para combatir el acné.

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