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El método pomodoro

El método pomodoro, la técnica estrella para mejorar la productividad

Victoria Pérez

¿Cuántas veces has dedicado horas y horas a un trabajo y al finalizar la jornada has sentido que no has avanzado nada? La atención y la concentración son dos factores clave para mejorar la productividad, pero no siempre están de nuestra parte cuando más los necesitamos.

Son muchas las técnicas de estudio que hemos empleado desde niños para alimentar la productividad y que han sido útiles durante el estudio de un ciclo de FP, pero no pueden ser aplicadas de manera efectiva en el ámbito laboral. Sin embargo, existe una dinámica que es válida tanto para el estudio como el trabajo, conocida como el método pomodoro.

Esta técnica fue concebida como una estrategia de administración del tiempo. De esta forma se gestionan los minutos dedicados a cada tarea para aprovechar ese periodo de la manera más productiva posible, olvidando todo lo demás para centrarse en una única misión. Además, con esta práctica se puede conocer el tiempo real que se dedica a cada labor, empleando la jornada de forma eficiente.

El procedimiento de la técnica pomodoro consiste en realizar periodos de trabajo de 25 minutos en los cuales la persona se focalizará en una de las tareas pendientes de su agenda, estableciendo una escala de productividad entre ellas. Cada uno de esos espacios temporales se denomina pomodoro y antes de empezar con el siguiente se deberán dejar cinco minutos de descanso.

Para que cada pomodoro sea efectivo será necesario desconectar de otros estímulos, como mensajes o llamadas hasta haberlo finalizado, favoreciendo un clima relajado donde se dé una mayor atención y concentración.

Por otro lado, cada cuatro pomodoros se establecerá un parada más larga, con una duración de entre 15 o 20 minutos. Además, en los descansos no se deberá atender a otros estímulos que puedan generar estrés, sino aprovechar para dar un paseo, comer o beber algo, hablar con los compañeros y desconectar de la tarea.

El origen de la técnica pomodoro

El método pomodoro nació en la década de los 80 y fue establecido por el italiano Francesco Cirillo durante su etapa estudiantil. Recibe su nombre por el reloj de cocina que empleaba el autor como cronómetro, que tenía forma de tomate.

Cirillo se dio cuenta de que no gestionaba su tiempo correctamente y empleando este elemento se focalizaba en periodos de 25 minutos en los que trataba de abstraerse completamente en su tarea. De esta manera, se dio cuenta de que mediante el establecimiento de pequeños retos temporales aumentaba su atención y concentración, olvidando el resto de labores estresantes para centrarse en una prioritaria.

Sin embargo, esta técnica es relativa, ya que puede haber personas que por el tipo de tarea a desempeñar necesiten establecer pomodoros de mayor tiempo, ajustando los descansos de manera proporcional. Por esta razón, lo ideal sería comenzar con los tiempos establecidos por el creador y a medida que cada individuo se adapte a esta rutina vaya optimizando su propios periodos temporales.

Beneficios del método pomodoro

Como todas las técnicas de estudio y mejora de la productividad, este sistema tiene defensores y detractores. Entre sus ventajas destaca el hecho de que puede comenzar a practicarse en cualquier momento y no requiere de una formación previa. Además, tampoco necesita ningún tipo de infraestructura más allá de un temporizador que se puede encontrar en cualquier teléfono móvil. Actualmente, también se dan algunas apps gratuitas para optimizar el método.

Por otra parte, la técnica pomodoro permite reducir el estrés al descomponer las grandes tareas en otras más pequeñas y alcanzables. De esta manera, el sujeto tendrá la sensación de ser más productivo al disponer de una lista de pomodoros realizados a lo largo el día en un tiempo óptimo y a su vez reducirá los niveles de ansiedad en días de alta carga de trabajo.

El método pomodoro es además una técnica perfecta para evitar la procrastinación, estableciendo tareas que pueden ser más mecánicas o aburridas con el objetivo de rutinizarlas y no dejarlas para más tarde. También está especialmente destinado a personas que se distraen con facilidad por otros estímulos, como llamadas, emails o incluso revisando las novedades de la prensa o  las redes sociales.

En lo referente a los críticos de esta metodología, el principal argumento es su excesiva rigidez a la hora de establecer tiempos, ya que cada tarea requiere una dedicación diferente. También se focalizan en la idea de que muchas labores que necesitan más concentración no permiten obtener un rendimiento real hasta pasado un tiempo.

Sin embargo, esta es uno de los muchos sistemas que pueden ser útiles no solo en el ámbito laboral, sino que también pueden ayudar al alumno de una FP a distancia a la hora de establecer rutinas de estudio que le permitan compaginar su tiempo de la manera más flexible posible.

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