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Qué es la dieta mediterránea y cuáles son sus beneficios

Por Ada Pardo
bodegón de alimentos característicos de la dieta mediterránea

Actualmente, dentro del mundo de la dietoterapia existen numerosos tipos de dietas que pueden resultar beneficiosos para la salud de los ciudadanos, pero, sobre todo, hay una, que aun siendo conocida mundialmente, todavía hay personas que se preguntan qué es la dieta mediterránea.

Bajo el nombre del mar que baña los países de donde es característica, la dieta mediterránea es sinónimo de estilo de vida saludable, ya que en España, Grecia e Italia, por ejemplo, las peculiaridades de ese tipo de alimentación convierten la gastronomía y cultura de estos países en uno de sus principales atractivos turísticos.

Para las personas que han crecido con la tradición de esta forma de alimentarse, quizá pase desapercibida lo idealizada que está, pero la realidad es que los beneficios de la dieta mediterránea ha conseguido sobrepasar fronteras y formar parte de la rutina alimenticia de muchas personas.

En 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declaró la dieta mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Por este motivo, un profesional como el Técnico Superior en Dietética deberá conocer de primera mano las características y las ventajas de incorporar esta dieta como forma de vida.

Las características de la dieta mediterránea

Las características de la dieta mediterránea derivan de un clima y el estilo de vida típico de los países mediterráneos. De esta forma, se unen una serie de condiciones que resultan clave para hacer de este tipo de alimentación uno de los más ricos en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

Así, el origen de los alimentos de la dieta mediterránea, la manera en la que estos se procesan y las costumbres a la hora de elaborar un recetario saludable hacen que sea una dieta apta para cualquier persona. Si por algo es popular la dieta mediterránea es por la forma en la que su gente disfruta del momento de reunirse para comer, al aire libre siempre que sea posible, convirtiéndolo en un instante para socializar o simplemente de un momento de deleite y tranquilidad bajo el sol que brinda el clima mediterráneo.

Por ello, siempre se ha dicho que las personas que incorporan esta rutina alimenticia en su día a día previenen enfermedades propias de la alimentación como las cardíacas, siendo recomendada por muchos expertos en   dietética y nutrición a distancia.

 

Alimentos de la dieta mediterránea

Los alimentos de la dieta mediterránea son diversos y se caracterizan por incluir legumbres, cereales y vegetales como la base de cualquier plato y carnes y pescados como guarnición. Otro aspecto destacable es el uso del aceite de oliva como grasa principal y las hierbas aromáticas como aderezo. El consumo de alimentos como dulces, grasas saturadas y carnes rojas es muy reducido. Entre estos alimentos destacan:

  • Cereales como el arroz, la pasta, el pan y tubérculos como la patata. Estos deben consumirse de forma diaria en cantidades determinadas ya que son una fuente de carbohidratos que suponen un gran aporte de energía para la actividad diaria.
  • Frutas, hortalizas y verduras. De forma diaria es recomendable consumir unas cinco raciones, obteniendo en ellas minerales, vitaminas y fibra, así como una cantidad relevante de agua.
  • Aceite de oliva. Su uso para cocinar y aderezar platos aporta al consumidor propiedades cardioprotectoras, además de tener un sabor y un aroma único.
  • Lácteos y derivados. Al menos dos raciones diarias, considerándolos como una de las principales fuentes de proteínas, minerales y vitaminas.
  • Pescado. Se recomienda consumirlo de dos a tres veces por semana, aportando grasas que protegen frente a posibles afecciones cardiovasculares.
  • Legumbres. Entre tres a cuatro raciones semanales.
  • Carnes blancas y huevos. De tres a cuatro veces por semana.

En cuanto a la bebida, lo recomendable es siempre que las comidas se acompañen de agua, excluyendo los refrescos carbonatados y con altos niveles de azúcar. Sin embargo, la dieta mediterránea incluye el consumo de vino de forma moderada, es decir, una copa al día, ya que está comprobado por especialistas que de esta manera, se contribuye a la mejora de la salud cardiovascular.

Beneficios de la dieta mediterránea

No es casualidad que los habitantes de los países bañados por el Mediterráneo gocen de una calidad de vida mejor en comparación con otras regiones. Los beneficios de la dieta mediterránea son numerosos, algunos de los más significativos son los siguientes:

  • Reduce el riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Gracias a que las grasas que aporta esta dieta están consideradas “grasas saludables”. Por ejemplo, en el consumo de aceite de oliva o pescados ricos en Omega-3.
  • Aporta vitaminas, minerales y antioxidantes al organismo. Con alimentos imprescindibles de esta dieta, como es el ajo.
  • Contribuye a prevenir y reducir problemas relacionados con el peso, como la obesidad.
  • Mejora del tránsito intestinal debido a que esta dieta es rica en consumo de cereales y fruta, alimentos que ayudan a que el sistema digestivo funcione correctamente.
  • Mejora el bienestar físico y mental. Se convierte en un estilo de vida que motiva a que esta sea equilibrada y sana.
  • Previene la diabetes.
  • Ayuda a la prevención de pérdida de memoria.
  • Contribuye a un buen envejecimiento.

Sin embargo, aunque predominan los beneficios de la dieta mediterránea hay que tener en cuenta ciertos inconvenientes mínimos de esta. Debido a que el consumo de lácteos y carnes rojas es más reducido que en otras, puede limitar los niveles necesarios de calcio o proteínas que aportan estos alimentos. Además, la cantidad de calorías que se ingieren con esta dieta son menores, por ello no se recomienda para aquellas personas que viven en regiones donde el clima es muy frío y necesitan un aporte calórico mayor.

En definitiva, incorporar el estilo de vida de la dieta mediterránea es un acierto que mejorará la calidad de la misma, sin olvidar que sumar a esta rutina la práctica semanal de ejercicio físico contribuirá a un estado de bienestar general.