FP Deporte

¿Debo castigar a mi hijo sin las actividades deportivas?

Carlos Montemayor Paula

La mayoría de los niños cuando terminan su horario escolar, aún les queda una larga jornada por delante. Hoy en día, los niños están apuntados a numerosas actividades extraescolares que ocupan mucho de su tiempo libre. En una misma tarde pueden incluso tener varias actividades y cuando llegan a casa todavía le esperan los deberes del colegio. En los últimos años ha aumentado la oferta de las actividades extraescolares (algunas de ellas las pueden impartir nuestros alumnos de TSEAS) y se ha reducido el tiempo libre que tienen los niños para jugar, realizar actividades deportivas, leer o incluso para estar con la familia o amigos.

A la hora de apuntarlo en una actividad, no se puede hacer pensando en aprovechar todo su tiempo libre o en ocupar las horas para que no estén solos en casa mientras están trabajando los padres, sino que debemos pensar que actividad le conviene más al niño.

Las actividades en las que pensamos cuando vamos apuntar a los niños son clases de refuerzo de matemáticas o física, clases de idiomas o clases en el conservatorio; pero a las actividades deportivas siempre solemos darle menos importancia, las vemos como un hobby, como diversión. Incluso si tenemos que privarle de alguna actividad estas serán las primeras que les quitemos. En eso nos equivocamos, ya que no conocemos los beneficios que tienen estas actividades deportivas para nuestros hijos.

Beneficios de las actividades deportivas

Son múltiples los beneficios que aporta la práctica de actividad física controlada y planificada a nivel fisiológico, psicológico y físico en la infancia y la adolescencia. Recientes estudios confirman tales beneficios, argumentando una relación positiva entre la actividad física y la salud, algo que debe conocer el Técnico en Enseñanza y Animación Sociodeportiva a distancia.

En cuanto al nivel fisiológico, mantiene un metabolismo activo y previene el sobrepeso y la obesidad, favoreciendo un crecimiento y desarrollo saludable del sistema cardiovascular y musculo-esquelético reduciendo factores de riesgos relacionados con la diabetes, el colesterol, hipertensión o enfermedades cardiovasculares. Al practicar deporte, estamos sometiendo a nuestro cuerpo a una actividad física más intensa de lo habitual. Ante este estimulo, nuestro organismo requiere un mayor aporte energético y un aumento del consumo del gasto cardiaco, provocando un aumento de nuestro metabolismo basal. Si conseguimos crear un hábito saludable en nuestras vidas como es la práctica deportiva, estaremos disfrutando de los mencionados motivos para nuestra salud.

Castigar a los niños sin actividades deportivas

En el aspecto psicológico, el deporte ayuda a reducir la ansiedad, el estrés y la depresión, mejora nuestra autoestima y nuestra capacidad cognitiva, además de favorecer las interacciones sociales. Está demostrado que el deporte incrementa nuestra capacidad de atención y concentración, siendo numerosos los estímulos a los que el niño debe atender durante la práctica deportiva.  En cualquier actividad, el niño está constantemente interaccionando con sus compañeros  y tomando decisiones, en las que tiene que ser conscientes de su grado de acierto y desacierto, respetando cualquier decisión. En cada entrenamiento, supera una de tantas limitaciones que se nos presentan hoy día, mejorando su confianza. Con la necesidad del trabajo en equipo, inculcamos que todos son igual de necesarios e importantes y que sin la ayuda de los compañeros no es posible conseguir nuestro objetivo, integrando con ello a cualquier persona. Estamos enseñando a aceptar la derrota y a disfrutar el sabor de la victoria. Todo esto es imposible sin el valor del esfuerzo que tanto cuesta inculcar ante las numerosas facilidades ofrecidas por la sociedad actual.

A nivel físico ayuda a desarrollar las diferentes cualidades físicas (fuerza, resistencia y amplitud de movimiento), tener un correcto desarrollo motor y mejorar nuestra higiene postural, con una mayor propiocepción de nuestro cuerpo.

Además aprenden a socializarse con nuevos compañeros, a ganar y compartir triunfos, a perder y saber tolerar la frustración, a experimentar emociones, a controlar la impulsividad en unos casos y vencer la timidez en otros, a reducir la ansiedad; a respetar las normas, al entrenador, a los jugadores rivales y a los árbitros. Aprenden a aumentar su confianza (porque de cada uno depende el resto del equipo),  se crean lazos de ayuda entre ellos, se fomenta la colaboración, se promueve una mejor gestión del tiempo al tener que estudiar o hacer deberes, les enseña a fijar metas, les desarrolla habilidades como el pensamiento estratégico, la capacidad de liderar, se les desarrolla pertenencia a un grupo con intereses y objetivos comunes, se les enseña a ser responsables y a cumplir con lo que uno se compromete y se comienza a desarrollar el hábito deportivo.

Sin lugar a dudas, son suficientes los motivos que nos llevan a pensar que quitar a nuestro hijo de la práctica de la actividad física no es la decisión correcta para solucionar los problemas que se nos planteen. La obligación de tener que asistir a una actividad semanalmente, ayuda a una mejor planificación y diversificación del tiempo, haciendo al niño participe de una responsabilidad o un compromiso adicional en la sociedad.

¡CASTIGADO! ESTA SEMANA NI ENTRENAS, NI HAY PARTIDO, ASÍ APRENDERÁS…. 

Todos conocemos esta frase pero, ¿sirve de algo? Sabemos la gran lista de beneficios físicos que tiene el deporte pero, ¿y cómo herramienta educativa y psicológica? El cerebro de un niño que práctica deporte es más activo, la atención y la concentración toman protagonismo, escucha, asimila, actúa según directrices de sus entrenadores y a la vez se centran en movimientos sin perder de vista a sus compañeros. Es su día a día en el entrenamiento.

Cada día que dejas a tu hijo sin la práctica deportiva impides su desarrollo físico, mental y de su larga lista de beneficios. La clave es establecer desde pequeños los límites con firmeza y alternativas educativas ingeniosas para que el castigo sea la excepción y no la regla. En muchos casos, el castigo extingue la conducta de manera puntual, pero la raíz del problema no se soluciona y muchos niños siguen “haciéndola” cuando pueden o cuando creen que no les ven.

El castigo de moda: “Te dejo sin…” Está demostrando que no es efectivo y de allí conocidas expresiones: “le da igual que le deje sin…” Porque para que sea castigo educativo tiene que suponerle un esfuerzo, algo que le ayuda a autocontrolarse. Si le castigas sin ir a entrenar no sólo no hace el esfuerzo que tenía que hacer para desplazarse, sino que además deja de hacer lo que estaba haciendo, no cumple con el compromiso que tiene con sus compañeros etc… Es decir, estás fomentando la no responsabilidad. Reflexión: pautas claras y dialogo en el momento adecuado para transmitir las normas es la clave para un nuevo comienzo.

"Cada día que dejas a tu hijo sin la práctica deportiva impides su desarrollo físico, mental y de su larga lista de beneficios"

¿Qué ganas castigando a tu hijo sin entrenar o jugar? ¿Tendrá más tiempo para estudiar? Seguramente sí, pero ¿usará ese tiempo para ello? Posiblemente no, ya que se entretendrá con otra cosa como el móvil, el portátil.  El ritmo de vida que se lleva en la actualidad es muy estresante, y los niños necesitan quitarse ese estrés, que mejor forma que entrenando a media tarde en lo que les gusta y les motiva.

¿Qué mensaje le estamos dando si le quitamos, por ejemplo, el partido? ¿Se ha esforzado? ¿Ha cumplido con su compromiso? ¿Crees que debería obtener su premio y apoyarlo el sábado en la competición? El día es sobradamente largo para que dé tiempo a todo, sólo hace falta un plan de acción para que organicen su tiempo, para que aprendan a hacerlo. Dejemos que desarrollen su talento, que experimenten para encontrarlo. No digo que vivan del deporte y menos del nuestro, aunque quién sabe si algunos se ganarán la vida con esto el día de mañana…ya sea jugando, entrenando, arbitrando etc.  Lo que sí creo es que esta forma de aprendizaje les puede aportar otras muchas cosas en su vida.

Nuestra educación está hecha para sacar personas en serie con un pensamiento y habilidades comunes. Empecemos a dejar volar el talento de las personas para que luchen por sus sueños. ¿Os preguntáis que notas sacaban Rafa Nadal, Cristiano Ronaldo, Michael Phelps, etc…? ¿Y si sus padres hubieran coartado su talento por un par de suspensos de mates? Lo que la sociedad se hubiera perdido…

Pensar que cuando castigáis a vuestro hijo, castigáis a todo el grupo: al entrenador y a los padres que no lo hacen. Porque todos somos una gran familia con la que nos comprometemos al inicio de la temporada y si un miembro de ella falla, todos lo sufrimos.

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