FP Deporte

Cruda Realidad Y La Falsa Etica

Salvador Torres Bravo

Desde hace varios años estamos presenciando cómo, clubes históricos de nuestro deporte, van desapareciendo poco a poco debido a la cruda realidad económica. Es de dominio público, y motivo de conversaciones constantes entre nuestros alumnos de grado superior de deporte, como de TAFAD, las grandes cantidades que se mueven año tras año en el mundo del fútbol. Todos los años, y más en el periodo de fichajes en el que nos encontramos ahora, leemos y escuchamos en la prensa una larga lista de cifras insolentes que traen a nuestra liga de fútbol a los mejores jugadores del mundo.

Todos nos echamos las manos a la cabeza y nos rasgamos las vestiduras en aras de una moralidad y ética que defendemos vehementemente cuando oímos estas cifras, pero luego…

Mientras cada verano nos entrenemos en las tertulias de bar entre los amigos hablando de lo que cuesta uno u otro fichaje, de lo que va a ganar por temporada el jugador, de lo que va a ingresar el club por merchandising, mientras hacemos alegatos de ética sobre la conveniencia de que determinado club se gaste cantidades elevadas en uno u otro fichaje, mientras todo esto sucede, coexiste en nuestro país otra cruda realidad del deporte.

Clubes históricos de nuestro deporte como pueden ser el Balonmano Ciudad Real, posteriormente adscrito al Atlético de Madrid, el Portland San Antonio (Campeón de Liga), el Club Voleibol Tenerife, el Numancia Voley (Campeón de Liga) han desaparecido de nuestras competiciones por problemas económicos.

En medio de toda esta realidad deportiva, nos encontramos ahora en otro debate moral al enterarnos de que nuestros jugadores de la selección nacional de Fútbol, van a recibir una prima de 720.000€ por jugador, por el simple hecho de hacer su trabajo bien. Esto, que se supone un deber para todos, se traduce en un gasto de 16.560.000€ por parte de la Real Federación Española de Fútbol que alega que todo ese dinero provendría de los premios que les da la FIFA por ganar el Mundial y que nunca saldría de las arcas de la Federación. Por desgracia, dado el calendario escolar, no hemos podido debatir en clase de grado superior de deporte  sobre esta cuestión. Podríamos haber debatido sobre cómo se podrían invertir el dinero de esos premios en el fútbol base, que es obligación de la Federación cuidar, podríamos debatir con nuestros alumnos de 1 de TAFAD sobre cómo la Federación podría reducir las tasas que les imponen a los clubes de cantera y que les impiden subsistir. Reducir precio en las fichas de los jugadores, árbitros, ayudas con material deportivo, instalaciones…. Hubiese sido un buen debate con nuestros futuros técnicos superiores deportivos analizar cuál es la realidad de nuestro deporte, desde la base hasta la élite si hubiésemos tenido estos datos.

Hablamos de que clubes de los citados anteriormente, como es el caso del Club Atlético de Madrid de Balonmano, desaparece esta temporada cuando en la anterior había tenido un presupuesto de 4,5 millones de euros. Con este presupuesto quedó 2º en la liga. Pero lo triste, es que el hecho de asociarse con el Atlético de Madrid, un club de fútbol de los más importantes de Europa y el tercer de nuestro país en presupuesto con más de 150 millones de euros, sólo le aportó a esta sección de balonmano una ayuda de 900.000€.

Y frente a este debate moral se encuentra la cruda realidad de los números. Y es que la realidad es que todos estos deportes son minoritarios. Y lo son porque no tienen el seguimiento de los aficionados que merecen. Si la afición acudiese a los pabellones a presenciar los partidos, la prensa y la televisión, tan importante en todos estos ingresos, retransmitirían estos deportes y los clubes multiplicarían sus ingresos. Esta es la realidad en todos los sectores, el que genera dinero, gana dinero. Y ¿qué parte tenemos los aficionados en todo esto?

Hubiese sido un gran contenido para debatir con nuestros alumnos de TAFAD. Lo retomaremos en el próximo curso.

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