FP Deporte

Gestión de egos desde la psicología del deporte

Darío Domínguez
Gestión de egos en equipos deportivos

Una de las tareas más complejas para el Técnico Superior en Enseñanza Deportiva y Animación Sociodeportiva (TSEAS) es, sin lugar a dudas, el control y la gestión del ego de los jugadores en deportes de equipo. Desde las categorías base, van apareciendo algunos deportistas cuyo carácter sobresale por encima del de los compañeros y se hacen notar tanto en los entrenamientos como en los terrenos de juego.

El egoísmo o la envidia repercuten en el desarrollo personal de los jugadores y en su bienestar, dificultando la creación de un espíritu de equipo. Los objetivos que tienen estos deportistas están totalmente orientados hacia el ego, lo que provoca que traten de demostrar constantemente sus habilidades y las comparen con sus rivales, o incluso con su propio equipo.

El manejo de la autoestima de estos jugadores está relacionado directamente con la opinión que den los demás sobre sus ejecuciones. Ejemplos claros de este exceso de autoestima los podemos encontrar en Cristiano Ronaldo, actual jugador y estrella de la Juventus, o en Lebron James, jugando esta temporada con Los Ángeles Lakers de la NBA, que se autoproclamó el mejor jugador de baloncesto del mundo.

La actuación del entrenador, según la psicología del deporte, debe enfocar su planificación en reconducir los objetivos de estos jugadores hacia una orientación focalizada en el rendimiento, tanto del propio atleta como del equipo. Una planificación centrada en metas relacionadas con la práctica deportiva provoca que estos sujetos sientan que han mejorado su habilidad cuando consiguen un objetivo, por ejemplo si han evolucionado en la ejecución de un movimiento o se han esforzado más en la competición.

La orientación hacia el desarrollo de la tarea está relacionada con mayores niveles de satisfacción e interés y con estados de ánimo más positivos. Y es lógico, ya que una mala ejecución o un error no implican una disminución de la autoestima, sino un componente más de la motivación para volver a realizar el gesto, corregirlo y acabar lográndolo. Esto es diferente cuando la orientación se focaliza en alcanzar logros, generando mayores niveles de frustración que repercuten en todo el equipo.

Es el cambio de foco atencional lo que provoca ese aumento de rendimiento. Por un lado, deben apartar aspectos como la envidia o exceso de autoestima para centrarse en una parte más extrínseca, como es el propio equipo y su propia actuación durante la competición. Por otro, deben centrarse en sus habilidades individuales y colectivas, para mejorarlas con el fin de favorecer la evolución del equipo.

Finalmente, es necesario destacar que la mejora del espíritu de equipo y la corrección del egocentrismo queda en manos del profesional como un titulado en TSEAS a distancia, que a través de una técnica de moldeado de conducta conseguirá hacer evolucionar a los jugadores hacia metas de rendimiento deportivo, reforzando los comportamientos que conllevan un avance hacia dichos objetivos generales.

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