FP Deporte

La importancia de saber competir

Antonio Villar

¿Conoces esa sensación de levantarte cada mañana con una idea en la cabeza? Algo que te acompaña en el desayuno, en el almuerzo y que tras la cena no te deja conciliar el sueño. Algo a lo que dedicas todos, o la mayoría de tus esfuerzos. Tener un objetivo que te monopoliza por completo y por lo que te dejas cada centímetro de piel. Si alguna vez de verdad has luchado por algo, sabrás de lo que hablo, saber competir.

En la vida, y sobre todo en el mundo del deporte, como estudiamos en TSEAS y TSAF, estamos acostumbrados a ver día a día a más héroes que se dejan el alma en lo que hacen, deportistas que, tras años compitiendo al máximo nivel siguen sorprendiéndonos batiendo récords o marcas cada vez más complicadas y difíciles de superar. Esos personajes que inspiran, que tomas como ejemplo. Esas personas en las que, todos los lunes, cuando empezamos la dieta, nos queremos convertir, son esfuerzos continuos.

Hace poco releía ‘Quién se ha llevado mi queso’, una estupenda fábula de Spencer Johnson que comentaba con varios alumnos de TSEAS a distancia y que recomiendo leer a todo aquél que crea que necesita un cambio en su vida, marcarse un objetivo o tener un motivo por el cual no abandonarlo. Narra la historia de dos ratones y dos liliputienses que salen todas las mañanas a correr por un laberinto en busca del Queso que les dará la felicidad. Después de muchísimos esfuerzos y duros días de búsqueda, todos logran encontrar el Depósito de Queso. A partir de aquí y con el objetivo cumplido las rutinas que establecieron unos y otros fueron totalmente diferentes [..] al cabo de un tiempo, los liliputienses, se levantaban cada día un poco más tarde, se vestían con algo más de lentitud y, en lugar de correr, caminaban hacia el Depósito de Queso. Después de todo, ahora ya sabían dónde estaba el Queso y cómo llegar hasta él. No tenían la menor idea de dónde provenía ni de quién lo ponía allí. Simplemente, suponían que al día siguiente estaría donde esperaban que estuviese. Ahora que lo habían encontrado empezaban a sentirse muy cómodos. Por su parte, los ratones corrían cada mañana hacia el Depósito y llegaban más temprano, husmeaban, marcaban la zona e iban de un lado a otro comprobando si se había producido algún cambio con respecto a la situación del día anterior. Luego, se sentaban tranquilamente a roer el queso. [..]

El  día  que  se  acabó  el  Queso  los  ratones  estaban  totalmente  preparados,  se pusieron sus zapatillas y corrieron en busca de otro Depósito, pero a los liliputienses, debido a la comodidad, la situación les había pillado totalmente por sorpresa y no supieron reaccionar.

Estoy seguro de que conoces varios ejemplos que nos muestran que en el deporte, el trabajo o la vida en general, los éxitos no duran para siempre.

Es importante tener metas y marcarse objetivos, pero igual de importante o más es  trabajar  duro  día  a  día  para  mantenerte  en  la  cima  cuando  llegas  a conseguirlos con muchisimos esfuerzos, y saber competir. Ahí es donde empieza la verdadera lucha. Hay que tener ambición, una  sana  ambición.  Eso  es  verdaderamente  lo  difícil,  lo  que  hacen  nuestros héroes, lo que hacen las personas competitivas que marcan la diferencia. Imagina a Rafa Nadal retirándose tras ganar su primer Roland Garros, o a Shumacher tras ganar  su  primer Mundial de F1,  imposible,  ¿verdad?. Ellos  lucharon,  tuvieron éxitos y derrotas, se adaptaron, y siguieron compitiendo al máximo nivel para seguir cosechando títulos.

Como todos sabemos, ahora más que nunca en el mercado laboral la competitividad es enorme, con la ‘titulitis’ tan grande que tenemos en el país ya nadie se puede relajar y se hace imprescindible formarse y estar actualizado para competir con las nuevas generaciones que, desde atrás, llegan pisando fuerte. En nuestro  mundillo  hay  muchísimas  opciones: TECO,  TAFAD,  CAFD, cursos  de Fitness,  etc.,  y  en  Medac Granada  personalmente  tengo  la  suerte  de  estar rodeado cada día de muchísimos jóvenes que son una inspiración, comparten ese afán de superación, esas ganas de aprender y progresar, de emprender nuevas metas y seguir empujando su vida hacia delante. Saber competir es importante, porque la competencia es grande y luchan a diario por ser competitivos.

Todos los días en África se despierta la gacela sabiendo que tendrá que correr, si no quiere ser comida por el león.

Todos los días en África se despierta el león sabiendo que tendrá que correr más que la gacela, si ese día quiere comer.

Seas quien seas, levántate todos los días, y corre.

Disfruta del camino, disfruta del trabajo, y cuando consigas tu objetivo no te acomodes, trabaja duro para mantenerlo. Tú decides si eres ratón o liliputiense, león o gacela.

Y el día que, por las causas que sea, alguien te pase por encima no decaigas, como decía W. Somerset `Sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento’

De ahí la importancia de saber competir.

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